Le conocí en Moscú, en una de estas fiestas que reunían a periodistas españoles para aliviar la penosa estancia en la capital rusa. Julio Fuentes acababa de ser nombrado corresponsal de El Mundo para Rusia y los países de la CEI. Venía de los Balcanes. Hablamos de las guerras, modernas y antiguas, de las dictaduras y de los dictadores: Franco, Stalin, Milosevic... Julio también me habló de su último libro y de sus planes en Rusia. Estaba entusiasmado y deseoso de conocer cuanto antes y en profundidad la realidad del país de su nuevo destino.
Un par de meses después me confesó que estaba mucho menos entusiasmado con Rusia. “Soy corresponsal de guerra y me aburro”, dijo. Pero, al parecer, lo que no le gustaba a Julio era el morbo de la vida política rusa, llena de corrupción y de crimen organizado. Tenía que describir esta realidad para su periódico y lo hacía bien, aunque sin gran entusiasmo. Una vez le felicité por un brillante artículo publicado en El Mundo bajo su firma. Se puso rojo y me reiteró que sólo intentaba cumplir con lo que le pedían. Dijo que deseaba volver a lo suyo: a ser reportero de guerra. Al estallar el conflicto checheno, se desplazó inmediatamente a la zona y le perdí de vista durante muchos meses.
La última vez que vi a Julio fue después de su boda en Moscú, con Mónica, una joven española amable y alegre que daba sus primeros pasos en el periodismo. Visité a la pareja de recién casados en su domicilio moscovita. La verdad es que me chocó la austeridad del ambiente. Unas fotos de la guerra de los Balcanes, una cama matrimonial y una estantería con una enorme colección de… planchas. ¿Para qué las necesitaban? Ni él mismo sabía contestar. Era un intelectual, un romántico, un hombre que vivía sólo para trabajar, para su profesión. El periodismo era su vida. Lo que más le importaba. Lo que más le gustaba. Sin embargo, me dijo que su deseo era retirarse un día del oficio y vivir en los Picos de Europa. Hasta se compró allí una casita. Pero, desgraciadamente, ya nunca podrá realizar su sueño.

El sueño de Julio Fuentes
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