“Totalitarios del mundo, uníos”. Tal parece haber sido la exhortación de Castro a la legión de huérfanos que la “madre Rusia” comunista ha dejado después de su defunción. El dictador caribeño ha conseguido reunir los restos del naufragio del socialismo real para construir una especie de tosca balsa con la que mantenerse a flote en el ancho mar del “neoliberalismo salvaje”, que amenaza —quiera Dios— con engullirlo para siempre. Después de montar el Foro de Sao Paulo, donde se reúne la “crema” del narcoterrorismo y el totalitarismo iberoamericano (Lula da Silva, FARC, ELN, sandinistas, FMLN, zapatistas, Hugo Chávez, teología de la liberación, y hasta etarras), la estrategia de Castro apunta a Europa.
En España, Izquierda Unida ha respondido a la llamada. Llamazares y Madrazo, antes enfrentados por cuestiones tan nimias como si Ezker Batua debía seguir o no las directrices de Madrid al pie de la letra, no pueden estar más de acuerdo con el “modelo referencial” que quieren para allá donde —Dios no lo quiera— les dejen gobernar: Cuba. Es por eso por lo que, después que Madrazo hiciera entrega a Castro de la “contribución” del Gobierno vasco a la causa cubana, ahora Llamazares viaja a la isla caribeña para informarse de las directrices del nuevo patrón del comunismo mundial. Según sus propias palabras, Llamazares viaja a Cuba para “relanzar la política exterior de IU” y “articular una alternativa a la política socialdemócrata europea”; así como también para “coordinar la izquierda europea con la latinoamericana”. La excusa de “mejorar las relaciones entre España y Cuba, gravemente deterioradas con el gobierno de Aznar” es puramente anecdótica.
En definitiva, Llamazares se reunirá con Castro para integrarse en la futura internacional del totalitarismo y el terrorismo, tener el “honor” de militar en el Foro de Sao Paulo con personajes como Tirofijo y constituir con gentes como las del IRA y la ETA la “cabeza de puente” en Europa para la exportación del modelo cubano. Aunque, eso sí, Llamazares tendrá que darse bastante prisa en constituir esa “alternativa a la política socialdemócrata europea”, pues con estos patrones y estas amistades, su partido corre grave peligro de convertirse en extraparlamentario.
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