Mientras los eufóricos ministros de la OTAN festejan en Reykjavik el “fin del pensamiento de la Guerra Fría”, en Moscú se oyen voces distintas y se toman decisiones que no confirman el optimismo atlantista en absoluto. Primero, los principales ideólogos kremlinianos, como el vicepresidente del Centro de Problemas Geopolíticos, el general Leonid Ivashov, o el presidente de la fundación “Política”, Viacheslav Níkonov, se apresuraron a quitar cualquier importancia al acuerdo OTAN-Rusia. Y aún más: tildaron a la Alianza Atlántica de “débil”, “impotente” y “sin futuro político”.
¿Y qué tiene futuro para los rusos? Por supuesto, el nuevo bloque militar que acaban de crear. Para más INRI, lo han hecho el mismo día de la reunión OTAN-Rusia celebrada en Reykjavik. Los países firmantes del Acuerdo sobre la Seguridad Colectiva (ASC) aprovecharon el décimo aniversario de este tratado, considerado como poco eficaz, para ampliar considerablemente su colaboración. El nuevo bloque militar creado por Rusia, Bielorrusia, Armenia, Kazahistán, Kirguizia y Tayikistán tendrá su propio Estado Mayor conjunto. Además, Rusia se ocupará de preparar a los militares de estos países y les suministrará las armas a precio del mercado interior.
Por el momento, está previsto reforzar las Fuerzas Conjuntas de Reacción Rápida (FCRR) del ACS con la aviación de combate. Pero muy pronto estas fuerzas serán transformadas en Grupos de Coalición, es decir, en Ejércitos conjuntos. Estos Ejércitos serán emplazados en las bases militares conjuntas en Bielorrusia, el Cáucaso y Asia Central. De esta forma, los militares rusos recuperan sus bases en las antiguas repúblicas de la URSS. Y eso sí que es un motivo para la euforia de los generales halcones, nostálgicos de la Guerra Fría.
Y no sólo para los militares. El folclórico presidente de Bielorrusia, Alexánder Lukashenko, enemigo jurado de Occidente, no ocultó su alegría. En una rueda de prensa tras la reunión con sus colegas declaró en alusión a la OTAN que el nuevo bloque militar obligará a los que ya existen a “respetarle y hacerle más caso”.

La contestación rusa
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