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El mejor aliado del PP

El nombramiento de José Blanco como nuevo coordinador del PSOE en las próximas campañas electorales es, sin duda, una de las mejores noticias que se han recibido en la dirección del Partido Popular en los últimos meses. Si alguien ha demostrado, con creces, carecer de las mínimas condiciones para la organización y para la coordinación ha sido "Pepín", como le llaman en la propia calle Ferraz, Blanco. Desde su llegada a la dirección del PSOE, ha insistido machaconamente en estrategias equivocadas, en fórmulas erróneas, en alianzas mal orientadas. Allí donde ha puesto el ojo, ha conseguido el fracaso. Así lo ha demostrado en varios congresos regionales y provinciales, así lo confirmó con los resultados desastrosos en las elecciones gallegas y así lo ha corroborado con un "ridículo sonado" en la forma de solucionar artificialmente la crisis de los socialistas vascos. En resumen: ¡una auténtica joya!

Para empezar, la conocida y sufrida "mano izquierda" de Blanco no les puede haber gustado mucho a los propios socialistas que aspiren a verse situados en listas autonómicas y municipales. La tendencia de Blanco al amiguismo y su carencia de escrúpulos para aparcar a quienes no cumplen sus directrices, convierte la elaboración de listas en el PSOE en un proceso más cercano al suplicio que al equilibrio interno, obligatorio en un partido político. Además, como no puede pasar desapercibido entre quienes siguen de cerca los avatares internos de los socialistas, el actual secretario de organización del PSOE despierta rechazo en sus propías filas. Controlador nato y amigo de las listas negras, Blanco no parece la persona más adecuada para ser la cabeza pensante de listas y estrategias electorales en una convocatoria en la que los socialistas se juegan mucho.

En las elecciones municipales y autonómicas del año próximo, Rodríguez Zapatero afronta su verdadero examen político y de liderazgo. A un año de las elecciones generales, Zapatero se jugará el ser o no ser. Y en una decisión que asombra a propios y extraños, el secretario general del PSOE ha dejado su futuro en manos de Pepe Blanco, una apuesta poco afortunada y en absoluto respaldada por los resultados.

Mientras tanto, en el Partido Popular, están satisfechos. Los méritos, la trayectoria y el curriculum del secretario de organización socialista le avalan como una elección poco adecuada para el PSOE y muy favorable para los populares. No lo duden, una estretagía electoral diseñada por José Blanco y aliñada por las habituales patas de banco de Felipe González es lo mejor que le podía ocurrir al Partido Popular. Antes de comenzar el partido, en Ferraz se ha cometido un error. Y en política, estos errores tienen difícil rectificación. El tiempo lo confirmará.

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