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Mohamed VI se cura en salud

Al parecer, el refrán ese de las barbas del vecino también circula en Marruecos. Estos días, el gobierno de Yusufi ha tomado medidas contra las organizaciones islamistas del reino. Han sido cerradas un centenar de mezquitas "clandestinas", es decir no controladas por el gobierno de la corona, y detenidos varios cientos de activistas, entre ellos algunos imanes "libres", los que escapan al control oficial. Esta persecución corresponde con el auge del islamismo en Marruecos, tanto el legal, los partidos legales de esa tendencia, tal que el "moderado" Partido de la Justicia y el Desarrollo, como los cientos de grupos de activistas religiosos. Estos movimientos piden todos lo mismo: la vuelta al Islam estricto. Según ellos, las autoridades, incluido el rey, han abandonado, o están abandonando la religión, ya que la corrompen con normas y leyes "occidentales", (lo que el gobierno llama modernización, tan aplaudida desde el occidente). La exigencia común de los islamistas es la aplicación rigurosa de la saria, la ley islámica.

Para el movimiento islamista mundial, es el abandono de la religión lo que ha conducido a la situación actual del mundo musulmán; y sólo un renacer religioso podrá restituir el esplendor y el poderío pasado. La misión de los musulmanes es establecer el islam en toda la superficie de la Tierra, hoy hay, en un principio, que restablecer la saria en dar al-Islam, el conjunto de territorios controlados por musulmanes, y después tratar que las tierras de los infieles, dar al-harb, pasen a ser dar al-Islam.. Los movimientos islamistas centran hoy todos sus esfuerzos en purificar dar al-Islam, sustituyendo los gobiernos o reinos degradados para restablecer la saria.

En Marruecos, el 27 de septiembre se celebrarán elecciones legislativas, y las autoridades temen, ante el crecimiento de las organizaciones islamistas, que los partidos legales de éstos alcancen la mayoría, o a lo menos que logren una representación legal importante, lo que perturbaría la tímida política de reformas que cuenta con la aprobación de los occidentales. Una mayoría islamista dificultaría las buenas relaciones actuales con los Estados Unidos, por ejemplo, cosa que arruinaría la política del rey sobre el Sahara y el destino del petróleo que al parecer existe en la zona. La posible alteración de la política actual alauita implicaría, a plazo medio, una desestabilización del Trono.

Actualmente, se calcula que el 60 % de los 19 millones de súbditos llamados a la urnas son analfabetos. Y el fenómeno islamista está alterando esta situación. Contra lo que piensan algunos comentaristas, el movimiento islamista trata de alfabetizar al pueblo, no en vano son los fieles propagandistas de una religión de Libro. Son los islamistas los que se ocupan hoy de alfabetizar a las masas que se agrupan en los bordes de las ciudades escapando al hambre provocado por la larga sequía que padece el país, y junto a la alfabetización, crean centros de ayuda y solidaridad en esos medios. Y es ahí y por ese trabajo por lo que los pobres se unen a ellos. El anuncio de la necesidad del restablecimiento de la religión verdadera y unas acciones coherentes con esa prédica, es lo que hacen tan eficaz el llamamiento de los islamistas.

Parece que Mohamed VI no ha olvidado lo que sucedió en Argelia con las elecciones aquellas…

La reacción oficial, y violenta contra los islamistas en Marruecos nos indica que estos son ya hoy una fuerza política pujante, y por eso son uno de los factores que hay que tener en cuenta cuando se analiza la política, interior y sobre todo la exterior, del reino de Marruecos.

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