¿Quién aconseja a Rodríguez Zapatero? ¿Quién le escribe el guión de sus intervenciones? ¿Quién le marca el camino de las polémicas? ¿Quién le sugiere los frentes políticos para hacer oposición? Todos estos interrogantes tienen en esta ocasión una respuesta evidente. La polémica suscitada sobre unas ficticias e inexistentes declaraciones del presidente Aznar sobre las víctimas del terrorismo ha sido montada desde las páginas del diario El País, pero ha resultado una trampa en la que el secretario general de los socialistas ha caído ingenuamente. Basta con escuchar la grabación de las palabras de Aznar para darse cuenta de cómo se ha deformado la realidad.
Para entender lo ocurrido hay que remontarse al pasado domingo en Barcelona, durante la clausura del Congreso del Partido Popular de Cataluña. El presidente Aznar cerraba el acto con la habitual intervención. En ella se refería a los miembros del PP que han sido asesinados en Cataluña por la banda terrorista ETA. De sus palabras se desprendía un claro homenaje a todas las víctimas del terrorismo. En ese sentido, el jefe del Ejecutivo pedía que nadie hablara con ligereza de las victimas, pues con esas actitudes se ofende "a las víctimas del PP y a las que no son del PP". Unas declaraciones que se oyen en muchas ocasiones en los mítines de los dos grandes partidos políticos, siempre en un contexto determinado y con un auditorio definido, aunque esta vez el diario El País las ha sacado de contexto titulando con la primera parte de lo dicho por el presidente. Una "selección" del texto con el que se manipula sin escrúpulos, en el fondo y en la forma, las palabras del presidente.
Pues bien, con este titular en mano, José Luis Rodríguez Zapatero se ha lanzado de lleno al choque político. Le ha faltado tiempo para sacar toda la artillería a su alcance y se ha dedicado a arremeter contra el presidente Aznar por "utilizar de forma partidaria" la lucha contra el terrorismo. ¡Nada más lejos de la realidad! En esta ocasión, Rodríguez Zapatero se ha dejado llevar por un simple y deformado titular de prensa. Y es evidente que no se puede hacer oposición ni buscando ni provocando titulares. Hace pocos días era Jesús Caldera quién se precipitaba al ridículo cuando polemizaba sobre el homenaje a la bandera. Ahora es el propio Zapatero quien se ha columpiado en toda la regla al entrar al trapo de una polémica fabulada intencionadamente desde la "Factoria Prisa". Aznar dice una cosa, pero Zapatero se cree todo lo que lee. Ese es el problema.

Zapatero se columpia
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