Hoy por ti, mañana por mí. Los candidatos a la sucesión mantienen en apariencia sus posturas de frialdad y de cierta distancia hacia el año clave del PP. Quieren ofrecer una imagen, sin conseguirlo, de ecuanimidad. Parece que lo de la sucesión no va con ellos, cuando son los verdaderos protagonistas. Pero, quieran o no quieran, es inevitable que se enzarcen en "dimes y diretes", en directas e indirectas. Dicen que se llevan bien, para poco más tarde organizar verdaderas guerras subterráneas.
El vicepresidente Rajoy nos ha premiado ahora con uno de sus típicos jeroglíficos gallegos. Dice que respeta a Rodrigo Rato, pero que él nunca hablará de la sucesión. Mariano Rajoy sabe perfectamente que el respeto es compatible con la discrepancia y con la crítica. Rajoy, con lo dicho, evidencia que las declaraciones de Rato del domingo, pasado poniéndose a disposición, del partido no han gustado nada a los dirigentes populares. En menos de cinco días, el vicepresidente económico ha recibido dos "pescozones". Primero de Javier Arenas con: "no es momento para hablar de la sucesión", y ahora de Mariano Rajoy: "no hablaré nunca de la sucesión". Si a esto se le une la "exclusión" de Rato de las lista de oradores de la próxima Convención Nacional del PP, todo nos conduce al inicio del apartheid del candidato Rato.
Esta estrategia de "feos" hacia Rato es pobre y de doble filo. Por un lado, a corto plazo la "ortodoxia" de Arenas y Rajoy les sitúa como defensores de la doctrina de Aznar sobre tiempos, modos y formas de la sucesión. Pero al mismo tiempo, dejar a Rato fuera del circuito es un peligro, puesto que de esa forma se le está dando "carta de naturaleza" a la posibilidad de ir por libre. Las formas y las declaraciones de unos y otros están consiguiendo que Rato se sienta libre para hacer la guerra "por su cuenta".
Puede ser peligroso que los candidatos "calienten el ambiente", pero más peligroso es todavía que afloren los gestos de aislamiento hacia uno de ellos. Dejar a un aspirante que pueda "hacer su vida" es una trampa para el resto. En fin, que esto de la sucesión es un verdadero problema. Si hablan es porque hablan, si callan es porque callan. Y es que ellos solitos se han metido en este berenjenal.

¿Todos contra Rato?
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