No todo es de color de rosa; y en el PSOE, algunos, comienzan ya a darse cuenta. Después de varios meses anclados en la demagogia, primero con el Prestige y más tarde con la crisis de Irak, unos pocos han empezado a caer del guindo. Aparentemente, todo sigue igual; es más, están siendo ciegamente jaleados desde los medios de comunicación y por los periodistas afines.
"Sus" encuestas, "sus" tertulianos, "sus" editorialistas y "sus" articulistas defienden y animan a Rodríguez Zapatero y a los suyos, con tal entusiasmo que parece que ya han ganado las elecciones generales. Un entusiasmo ficticio y artificial, que se está creando al amparo de muchos intereses "cuasi" personales y que están fabricando un escenario que no tiene mucho que ver con la realidad.
En ese ambiente es en el que hay que enmarcar las primeras voces internas de aviso para Zapatero que han comenzado a escucharse en la calle Ferraz. Algunos, viejos del lugar, ya han avisado que una posible victoria electoral en el año 2004 está muy lejos, que hay que elaborar un verdadero programa electoral que sirva de alternativa de Gobierno, que ir de la mano de Izquierda Unida es la peor de las estrategias posibles, que se tiene que acabar la pancarta y la pegatina y que el PSOE está ofreciendo una contraproducente imagen de inestabilidad.
Es más, estos mismos analistas socialistas, recuerdan a sus propios entusiastas que unos buenos resultados del PSOE en las municipales no se pueden trasladar a unas generales, puesto que en las elecciones locales y autonómicas el Partido Socialista suele obtener un buen respaldo ciudadano.
Lo cierto es que en el Partido Socilista algunos comienzan a alertar que se está creando una burbuja mediática y política en torno a Zapatero. El líder socialista está recortando distancias con el PP, pero menos de lo que dicen y predican su propios "amigos". Algo se está moviendo en el PSOE, donde unos pocos han comenzado a pisar tierra. "¡No está tan fácil!", se repiten una y otra vez.
Y en estas aparece Felipe González dando consejos a todos. Pidiendo a Aznar que se vuelva a presentar y reprochando a Gallardón que no se enfrente al actual presidente del Gobierno. Desde luego, la reaparición de un González "parlanchín" es el mejor aliado que se puede encontrar el PP en este complicado año electoral. Con González en escena, vuelven a aparecer todos los viejos fantasmas del "felipismo", y esos fantasmas siguen siendo muchos y variados.

La “burbuja” Zapatero
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