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El fiel guión del felipismo

Se repite la historia punto por punto. El PSOE vuelve a retomar el mismo guión que utilizó hasta la saciedad en la etapa final del felipismo, en la triste etapa de la corrupción. Los socialistas están repitiendo el mismo orden del día: primero una reacción tajante de expulsión, luego encender el ventilador para que la corrupción propia salpique todo lo posible a los más posibles, para terminar con el gran colofón: judicializar la vida política, como única huida de la realidad. Un proceso que tanto les gusta y que tan mal les ha salido siempre. A los hechos hay que remitirse.

Primero fueron Zapatero y Simancas quienes salieron como dos "toros bravos" para atajar el escándalo de los diputados Tamayo y Sánz, una decisión con un claro mensaje: la expulsión fulminante de los dos "huidos" de la Asamblea. Una primera reacción que era la única de las posibles y que al menos servía para parar inicialmente el golpe. Un primer acierto que ha sido un simple espejismo. Hemos vuelto a lo de siempre. Toda la dirección socialista en pleno ha salido en tromba, ventilador en mano, a extender toda la porquería cuanto más lejos mejor. Y ahora Rafael Simancas completa el guión, pretendiendo llevar a los Tribunales una cuestión interna del Partido Socialista. Es decir la vuelta a la judicialización de la vida política, a la que tanto recurrió Felipe González en los duros años, en los que se enteraba de todo por la prensa. Les guste o no les guste, el PSOE es el único culpable de haber permitido bajo cuerda "actitudes gangsteriles" durante años en la FSM. Actitudes conocidas por todos y sobre las que nadie ha querido poner remedio.

El caso "Tamayo-Sánz" se ha convertido, punto por punto, en un caso más de la vieja etapa del felipismo. La característica definitiva que evidencia la irrupción de los modos felipistas en esta historia es que encima pretenden ahora que el Partido Popular cargue con la culpa de la corrupción en el seno de los socialistas. En fin, no falta de nada. Sólo nos falta escuchar a Felipe González; cualquier día aparecerá en escena, con alguno de esos "finos análisis" a los que nos tienen acostumbrados cuando se habla de corrupción entre las filas socialistas.

Bueno, en todo caso y si hay que ser sinceros, en esta ocasión falta una de esas características inconfundibles del felipismo. Esta vez, la dirección socialista no se ha enterado por la prensa de la "huida" de los dos diputados autonómicos. En esta ocasión se han enterado en vivo y en directo. Algo que todavía es peor.


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