Este hombre no se aclara. El secretario general del PSOE va dando tumbos. Definitivamente, ni tiene solución, ni quiere encontrarla. Después de meses de una torpeza irrepetible, con una estrategia confusa, asamblearia y en ocasiones radical, la actual dirección del PSOE parecía hacer algunos intentos para recomponer la figura. De hecho, en el reciente Debate del Congreso de los Diputados sobre el asesinato de los siete agentes del CNI en Irak, todo indicaba que Zapatero estaba buscando moderar algo las formas, aunque fuera burdamente. Pero no. Lo del martes en el Congreso fue un simple espejismo. Dos días después, el líder socialista ha vuelto a las andadas, a estar donde estaba. Es decir, ha vuelto a su estrategia rastrera y simplona camino del cataclismo electoral.
El líder socialista, además, ha escogido un lugar de infausto recuerdo para Felipe González. En la Universidad Autonóma de Madrid, donde le silbaron y abuchearon al entonces todavía presidente del Gobierno, Zapatero se ha vuelto a envolver en un discurso demagógico, vacío y facilón, para ponerse la careta de Llamazares y lanzarse a por Aznar, de quien ha dicho de todo. Con una partitura sin creatividad y sin novedad, Zapatero ha recuperado mensajes con mucha imaginación: "Aznar es el más derechista de todos" o "intenta apropiarse de todo". Tampoco han faltado referencias a aquellos "teóricos" artículos de Aznar sobre la Constitución en Logroño. En fin, lo de siempre y como siempre: la vuelta al discurso del miedo a la derecha.
