El Gobierno Zapatero no sabe por donde le da el aire. Hace mucho tiempo no se veía a un Ejecutivo tan noqueado como este. Es cierto que incluso muchos de los ministros no saben de que va una historia que lleva en persona el propio Zapatero. Pero la realidad es que el ambiente que se vive en el entorno del Gobierno y el partido es de absoluta desolación. El último atentado de ETA en Madrid y la encarcelación de Otegui han desmontado la estrategia montada en la nada del presidente del Gobierno.
Zapatero ha pensado que con un par de tardes, cuatro palabras engatusadas, una cena con amigos y un juego de cejas el problema del terrorismo lo iba a solucionar. Pero esta vez ha fallado un pequeño detalle. El Presidente del Gobierno no ha querido enterarse de que está tratando con terroristas y que por lo tanto ningún argumento racional y político es válido con los que llevan décadas matando.
Zapatero se ha metido en una situación altamente peligrosa y con él a todos los españoles. Mientras el presidente hablaba y hablaba de diálogo y de comunicaciones con los terroristas; los etarras han respondido a su estilo, con bombas. Además en pleno fragor del nuevo coche-bomba, el Gobierno se ha encontrado con algo fuera de guión, Arnaldo Otegui estaba en la cárcel. El líder de la ilegalizada Batasuna ha terminado como lo que es, un terrorista. Y esto último no parece que estaba previsto en las intenciones del Gobierno.
La realidad es que esta última semana del mes de mayo ha sido demoledora para este Gobierno. De golpe y porrazo se ha caído el castillo de naipes que estaban montando. Un auténtico castillo en el aire que se lo ha llevado por delante los propios acontecimientos y la forma de actuar del Gobierno. El problema es que no estamos para bromas y aunque Zapatero diga estar muy empeñado en la paz. ¿De que paz hablamos cuando se está pagando ya un alto precio por ello?. Aquí no nos valen ni los visionarios, ni los engreídos, ni los ingenuos. Aquí solo valen los principios. Y de eso hay mucha escasez.
