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Todo ruindad y miseria

Cuando este martes en el Congreso resonaban las palabras miserables del socialista Hernando estábamos escuchando la voz de Zapatero.

El desprecio demostrado en el Congreso por el socialista Antonio Hernando hacia la AVT no es el resultado de un "accidente parlamentario", sino una nítida representación del sentir de la mayoría del Partido Socialista hacia las víctimas del terrorismo. Quizá haya muchos, en el PSOE, que no están de acuerdo con la actitud de Zapatero y de su Gobierno hacía las víctimas, pero su silencio cómplice los delata como políticos más preocupados por el sillón que por unos estándares mínimos de decencia. Hay, eso sí, dos excepciones muy gráficas, Rosa Díez y Gotzone Mora, que precisamente por su claridad, su contundencia y su apoyo inequívoco a las víctimas del terrorismo dejan en evidencia a todos esos militantes socialistas que se esconden detrás de esa actitud incolora y silenciosa para medrar a la sombra del presidente del Gobierno.

Con Rodríguez Zapatero lo que no hay son dudas. Ha dado ya demasiadas muestras de su desprecio por las víctimas del terrorismo. La habitual ausencia de miembros del Ejecutivo y del PSOE en sus manifestaciones, la drástica reducción de ayudas a la AVT, el nombramiento del rector Peces Barba como comisario político con la misión de dividir a las víctimas, la espantada de Zapatero del Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo en Valencia, el falso consuelo a la madre de Irene Villa recordando el fusilamiento de su propio abuelo y el intento de liquidar a Alcaraz al frente de la AVT en la última asamblea son algunos de esos botones de muestra que el presidente Zapatero ha ido dejando en el camino de la presente legislatura.

Pero aún sabiendo cómo piensan en el PSOE y como actúan habitualmente cuando desde arriba se les ordena atacar, a toda persona de bien le recorre un escalofrío en el cuerpo cuando los ve en acción, por ejemplo, al escuchar las burlas de Hernando hacia la labor y el trabajo social que realiza la AVT, poniendo incluso en duda la utilización correcta de los fondos recibidos desde los Presupuestos Generales del Estado para el apoyo de las víctimas. Cada vez que aprietan la tuerca, cada vez que aumentan la dosis de críticas a las víctimas, cada vez que las acusan de partidismo vuelven a mostrar de qué madera están hechos.

De quien ha sido capaz de calificar de "personas de paz" a los terroristas, de quien ha exigido a las víctimas que se suban al tren de la rendición y de la claudicación, de quien no tiene inconveniente en ningunearlas como estrategia para "ganarse" a los etarras se puede esperar cualquier cosa. Cuando este martes en el Congreso resonaban las palabras miserables del socialista Hernando estábamos escuchando la voz de Zapatero. Todo forma parte del mismo paquete de ruindad y de entreguismo. Esta es la rendición de Zapatero, una rendición que empieza por el arrinconamiento público de las víctimas del terrorismo.

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