Sr/Sra: Oeta
Me valora demasiado.
Además parece que no ha leído mi primer post, pues en este comentaba que en febrero próximo pasado le conocí y me firmó un libro en la emisora que trabaja, libro que no se ha publicado ni publicitado en España, de momento.
Somos dos personas, pues don César Vidal ahora está comentado su introducción del día de hoy (11-4-2012) y yo le estoy respondiendo a usted.
¿Es tan difícil que existan al menos dos cristianos o más que reconozcan serlo?
Sr./Sra.: Ajoyagua
Ha vuelto a interpretar erróneamente mi escrito, en el que básicamente le comentaba que sus disecciones no eran adecuadas, no por la teoría que utilizó, si no porque la práctica, expuesta en los enlaces que le adjuntaba, daban cumplida respuesta a sus aseveraciones, dejándolas, fuera de sí.
Debo reconocerle que soy profundamente cristiano, y los cristianos, estamos habituados a que nos maltraten, por esa causa, y que, en cierto modo, nos sentimos orgullosos de que por la causa de Cristo y su palabra, nos denosten.
Si se lee, cuando le sea menester, el Libro de los hechos de los apóstoles o bien en Mat. 5:1-12 (Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y…) y multitud de citas más respecto al mismo hecho y/o suceso.
Expuse lo que expuse, con la idea de que se diferenciase, lo que está haciendo Don César Vidal, en cuanto a su labor didáctica, de lo que acometí en su día, y que se manifiesta que estuvo y está muy bien hecho a día de hoy y que incrementa su valor intrínseco y extrínseco a medida que transcurren los días.
Para su tranquilidad, le diré y le asevero que nunca me ofendió, sólo me causó preocupación su error, de buena fe, por supuesto, pero error al fin y al cabo y, mi deseo es que usted alcance la capacidad suficiente para separar el grano de la paja, del mismo modo que recriminó Jesús a quienes en su época injuriaban a sus discípulos porque comían la semilla de las espigas en día de Sábado.
Le recuerdo que quien limpia de todo pecado, es la sangre que derramó Jesús cuando fue crucificado, y no lo que usted cita.
Ahí reside la diferencia, justamente ahí, en el tipo de perdón, indáguelo y observará la diferencia, que es absolutamente magnífica.
Saludos cordiales
sr Esopo, su biblia puede no ser la de otros, el proselistismo evangélico es muy pesado, tan pesado como la ciega carga de Don Cesar contra el catolicismo, y sus anteojeras a ver los mismos problemas de nepotismo e incluso mayores en las sociedades donde el protestantismo y todos sus hijos calaron en al sociedad.
Mientras meditáis sobre la moraleja propuesta, os brindaré una de mi cosecha, al cabo de este relato de James McClellan, profesorde Psicología y Neurociencias Cognitivas (Pittsburgh):
"Tomemos otro caso: 'el Papa ama a los pecadores'. Podríamos decir que el Papa es una clase particular de símbolo paterno; tiene atenciones hacia un grupo de personas, que son como niños; por tanto, hay una suerte de relación padre-hijos... Le contaré la historia algo vieja de Jimmy Swaggart, ministro del culto evangelista. Tuvo un encuentro con una prostituta, que pronto escribió un artículo sobre el tema en Playboy Magazine. Si ahora yo dijera: 'Swaggart ama a las prostitutas', comunicaría algo muy distinto que 'el Papa ama a los pecadores'. La capacidad para comprender depende de que se conozca la afirmación específica sobre Swaggart y una prostituta, lo cual impide pensar: '¿Intenta, quizás, salvarla de sus pecados?'"
Moraleja: un ministro del culto evangelista que ama a una prostituta, no intenta salvarla de sus pecados, sino sólo hacerle el amor, por así decirlo, algo que en modo alguno intenta el Papa con los pecadores. Dios nos libre.
Las fábulas de Esopo me suenan a las del César. ¿Moraleja?
Dicen que lo de los "sobrinos" de los papas no es más que un eufemismo. La realidad era que estos sobrinos eran hijos de los propios papas (ilegítimos, bastardos, naturales). Es decir, mientras el futuro papa se dedicaba a subir peldaños, dejaba embarazada a alguna hija de Eva, de cuyo vientre salía un fruto que acababa siendo "adoptado" secretamente por algún caballero contratado al efecto, (por qué no un familiar).
Si bien la imposición del celibato fue claramente realizada por alguna mente enferma, cabe preguntarse cómo es posible que la gente se crea es imposible que un hombre haga un juramento y lo rompa luego, y que luego se pase la vida tratando de ocultar lo que hizo. Nada más común en la Historia que la traición.
Chateaub:
Tiene vs toda la razón. La Historia demuestra que los anticatólicos se unen en y sólo en el odio a la Iglesia Católica.
Sr. Esopo:
He leído su respuesta a mi comentario y veo por sus palabras que está profundamente dolido conmigo. Le aseguro que no era esa mi intención, tampoco quería resultar impertinente, sino compartir mi opinión con usted. Veo ahora la falta de tacto y el tono, aparentemente hiriente, de mis palabras.
Dado el tono de su réplica, entiendo que le he ofendido profundamente. No le censuro por ello, creo que he tocado, sin malicia alguna, un asunto sensible para usted. No podía suponer que era algo tan delicado, dado que lo había expuesto públicamente. Sin embargo, le reitero mis disculpas por el daño que le haya podido causar, así como a todas las personas que hayan podido molestarse.
Por supuesto me confesaré para expiar mis faltas, pues no es solo a usted a quien he ofendido, sino también a Dios. Me gustaría aclararle que no seré perdonada por confesarme con un simple mortal, sino a un hombre como yo, pues es Dios quien me perdona. Lamento que no pueda compartir el valor que el Sacramento del Perdón tiene para mi, pero espero que lo entienda.
Atentamente Ajoyagua
Minaya, no sólo esos. Prácticamente toda la cúpula política y económica estadounidense es familia más o menos cercana. Los protestantes, claro, no se iban a mezclar con sucios católicos.
Sr/Sra Oeta
Disculpe, que se me había olvidado, sería interesante que estudiase y leyese algo de esto
http://www.cibercuentos.org/fabulas/
Creo que son sucesos más acordes según su circunstancia.
saludos cordiales en Cristo