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Percival Manglano

Elegir al Elegido

Esperaba fervientemente que el PP del País Vasco decidiera hoy seguir la senda marcada por Bauzá en 2010.

José Ramón Bauzá se encontró en 2010 en una situación similar a la que se encuentra Arantza Quiroga hoy. Era el elegido. Pero, contrariamente a Neo en Matrix, el elegido no lo era en virtud de una profecía transmitida por un oráculo sino por la voluntad de la cúpula de su partido político.

Bauzá reconoció lo contradictorio de su situación: ¿cómo puede un elegido ser designado? ¿Un elegido que no se somete a un proceso de elección? Difícilmente podría cumplir con su misión regeneradora de la política balear y devolver el PP al poder –misión casi tan difícil como la de Neo de acabar con el imperio de las máquinas en la Tierra– si no resolvía la contradicción con la que nacía su presidencia.

Por ello decidió hacer algo que nunca nadie había hecho en el PP: someter su presidencia a la voluntad de los afiliados del partido. La votación se celebró en marzo de 2010 y a ella concurrieron Bauzá y el entonces alcalde de Calviá, Carlos Delgado. La logística de la votación fue complicada. El PP balear tenía más de 19.000 afiliados repartidos por todas las islas del archipiélago. Hubo que organizar 76 puntos de votación, pero los problemas técnicos no iban a impedir asegurar el cumplimiento de un principio básico: que el presidente del PP balear fuese elegido y no designado.

Los participantes en la votación fueron cerca de 9.300. Alguien podría pensar que el índice de participación fue bajo, pero todo el que milite en un partido político sabrá que las cifras oficiales de afiliación no reflejan fielmente el número de participantes activos en su vida interna. Por ello, la cifra de participación puede considerarse más que satisfactoria.

Carlos Bauzá fue elegido presidente del PP de Baleares con el 70% de los votos. Delgado obtuvo el 30% y aceptó, evidentemente, el resultado de las urnas. Un año más tarde, Bauzá alcanzó la victoria en las elecciones autonómicas y, en un gesto que le honra, nombró consejero de su Gobierno a Delgado. El proceso de primarias había unido y fortalecido al partido.

Hoy, la marcha de Antonio Basagoiti de la presidencia del PP vasco ha llevado a que emerja un elegido/designado para sustituirle: Arantza Quiroga. En la junta directiva regional que se celebraba hoy se decidía el proceso por el cual Quiroga asumirá dicha presidencia.

Esto ocurre en un contexto de creciente desapego de los españoles hacia los políticos. En marzo de 2010, los políticos estaban, según el CIS, entre los mayores problemas de España para el 15,8% de los españoles. Hoy lo están para el 29,4%, casi el doble.

Unos políticos designados desde la cúpula de sus partidos y no elegidos por sus bases difícilmente van a recuperar la confianza de los españoles. Un político que pide el voto a los ciudadanos se pone a su nivel y les rinde cuentas, cosa que evita hacer cuando su puesto depende de las decisiones tomadas en despachos cerrados. La alternativa es, por así decir, entre buscar el voto de muchos o el dedo de pocos. Por ello, esperaba fervientemente que el PP del País Vasco decidiera hoy seguir la senda marcada por Bauzá en 2010.

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