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Daniel Blanco

Luis Enrique está solo

Las dos derrotas consecutivas en Liga aceleran una minicrisis en el Barcelona. En Ámsterdam, el equipo afronta un partido que puede ser más importante de lo que parece.

Las dos derrotas consecutivas en Liga aceleran una minicrisis en el Barcelona. En Ámsterdam, el equipo afronta un partido que puede ser más importante de lo que parece.
Luis Enrique, en rueda de prensa. | Archivo

Hay pocas sensaciones peores que las de encontrarse solo, sin ayudas, sin respaldo de los que, se supone, deberían ser tus aliados. Luis Enrique parece más solo que al comienzo de temporada. Mucho más que cuando llegó, allá por junio. El Barcelona ha perdido dos partidos consecutivos y si hinca la rodilla en Ámsterdam encadenará tres derrotas consecutivas, algo que sólo ha sucedido una vez en los últimos once años. Curiosamente fue hace unos meses, cuando el Tata Martino perdió en el Calderón en los cuartos de final de la Champions, en Almería en Liga y en la final de Copa del Rey ante el Real Madrid.

Al Barcelona, de perder, le volvería a suceder en un año natural y esa racha sí habría que buscarla en 1998, última vez que el equipo azulgrana perdió dos veces en un año durante tres partidos consecutivos. Los análisis deben hacerse en frío, pero es verdad que la situación parece complicada en el Camp Nou.

No es menos cierto que el análisis cortoplacista es lo peor que puede hacerse en periodismo. En general, en la vida, en todas las facetas, deben sacarse las conclusiones a la larga, no por lo que has hecho ayer o anteayer. Ni el Barcelona es tan mal equipo ahora, por sensaciones raras y por dos derrotas seguidas, ni era tan bueno a principios de año, cuando el equipo encadenó desde el 24 de agosto hasta el 24 de septiembre sólo victorias: cuatro en Liga y una en Champions.

Pero ahora varios jugadores le están dando la espalda a su entrenador. Rakitic y Mathieu no mantienen una relación de amistad precisamente con el asturiano. Al francés le molestó mucho jugar de lateral izquierdo en el Bernabéu. Y eso que fue titular, lo que provoca la tremenda incomprensión de la situación en ciertos niveles. El técnico ya lo dijo en rueda de prensa: "Si un jugador se queja ya por la posición en la que le pones, apaga y vámonos". Pero, amigo, un club de fútbol se gestiona a través de egos, incompatibles muchas veces con las ganas de hacer bien las cosas.

El croata, recientemente fichado del Sevilla, tampoco es muy de la cuerda del técnico. No han tenido diferencias considerables, pero al centrocampista le fastidió ser suplente en el partido más importante del año hasta el momento, en el recinto madridista. El entorno de Rakitic empezó a dejar entrever que el croata había venido para esta clase de partidos e incluso el madridista Modric, su compañero de selección, salió en su defensa. "A Ivan le ha molestado ser suplente", dijo el 19 blanco.

Todo esto puede volverse de cara si el Barcelona saca adelante los siguientes partidos: el de Champions ante el Ajax y el de Almería. Luego vienen días complicados: Sevilla, Valencia, París Saint-Germain. Pero claro, se puede volver en contra. Algunas derrotas más pueden condenar al asturiano, no con la destitución, que a eso no llegarán en la directiva, pero sí para ir minándole poco a poco. Es un vestuario muy complejo. Nadie dijo que fuera fácil.

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