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Enrique Navarro

No en mi nombre

Tus huestes necesitan de gestos que compensen tus tropelías, y sabes que esto cuesta muy poco para tanto beneficio

Tus huestes necesitan de gestos que compensen tus tropelías, y sabes que esto cuesta muy poco para tanto beneficio
Pedro Sánchez | Moncloa

Estimado presidente:

La vida política es tan inestable que voy a admitir que todos aquellos principios morales por los que te ibas a regir cuando llegaras al gobierno, hayan caído en el olvido. Esa tremenda pobreza infantil que requería de una acción urgente murió el día que tomaste el avión de todos los españoles para irte de marcha, el primer gran secreto oficial de la era Sánchez; pero te lo perdono. Incluso puedo asumir que pretendas gobernar a golpe de decreto, para evitar todo control de oportunidad o de legalidad con el fin de sacar adelante tu programa; ese que todos los días adaptas a tu conveniencia; hurtando que mis representantes políticos puedan ejercer el más sagrado de los derechos, controlar al poder; precisamente para lo que nació la democracia.

Ya leí que pretendes hacer lo mismo que Zapatero con el techo de gasto y hurtar al Senado, esa cámara que sólo es importante cuando la controlas, de ejercer sus competencias constitucionales tan solo porque no te salen las cuentas. Pero fíjate, lo asumo. No pudiste ganar unas elecciones, ni siquiera llegaste a la mayoría en tu partido, tienes que gobernar con los delfines de Maduro y con los que quieren atacar a España y con las cuentas tan terribles que te dejó Rajoy; no fuiste capaz de presentar un programa de gobierno, pero no sacar unos presupuestos te dejaría a los pies de los caballos; ni en tu partido te van a dejar que sigas en esas condiciones. Así que para evitar semejante bochorno estás dispuesto a una trampilla legal para simplemente poder seguir un año más. Pero bueno, todo sea porque tengas un estatus que apenas imaginaste hace diez años cuando nadie te conocía en tu grupo parlamentario, presidente de tu partido por los pelos; del gobierno por la puerta de atrás y consorte con suerte.

También entiendo que dentro de las prioridades que te marca tu jefe de gabinete, el que llenó carteles en contra de los inmigrantes en Badalona y a favor del ahora xenófobo Albiol, y que dirigió la estrategia de defensa cuando el presidente Monago se iba a ver a su novia a Canarias con el dinero de todos los españoles, lo que sin duda no te es tan ajeno, asumas acciones que la militancia nunca imaginó que realizarías.

Sabiendo que Quim Torra estuvo apoyándote en Ferraz cuando la mayor parte de tu comité ejecutivo te abandonó; ¡mira que ellos que te conocen te veían venir!, pues que te creas que vas a conseguir algo diferente de los nacionalistas, que sólo quieren acabar con esta gran nación y que tú seas el colaborador necesario de semejante despropósito... Tú sabes que de los secesionistas, que tienen a nuestros presos en cárceles como si fueran el Chapo Guzmán o Pablo Escobar, digiriendo desde la celda sus intereses en el exterior, no vas a conseguir nada; y que al final, o aplicarás el artículo 155, el de verdad, cuando Iván te diga que con una demostración de fuerza te ganas las elecciones en el resto de España, o te mandarán a casa los que sabían de tus pactos secretos con los independentistas.

Bueno, son pequeños detalles que se justifican por compartir un día de campo con Merkel o por hacerte unas fotos con el Padre Ángel recibiendo a los inmigrantes que sirven a tus intereses, aquéllas que te permiten llamar fascista y xenófobo a Rivera, Salvani o Casado. Africanos, refugiados, venid con pancartas y en barco, pidiendo el premio Nobel de la Paz por Sánchez y tendréis la nacionalidad de inmediato, otorgada por la constitucionalista que olvidó la materia en la que se doctoró; todo por la foto, pero nada de tirar cal viva y caquitas a los guardias que os devolvemos a la policía marroquí que os tratará a cuerpo de rey.

Y, finalmente, exhumar los restos de Franco pues también lo entiendo; tus huestes necesitan de gestos que compensen tus tropelías, y sabes que esto cuesta muy poco para tanto beneficio; pero que sinceramente no te va a proporcionar ningún voto más de los que tienes; ni siquiera los de Podemos te van a votar, ya que nada les placería más que enterrar a su líder en un mausoleo como el de Franco, como están sus grandes referentes: Lenin, Chávez, Fidel, Ho Chi Minh. E incluso podría comprender que sacaras a todos los Borbones del Monasterio del Escorial que también es propiedad de los que somos republicanos, abarrotado de dictadores, y que condenemos públicamente a Espartero, Serrano, Narváez, Godoy, Lerma, y tanto criminal facha que ha dirigido nuestra vida política. Hasta haciendo un esfuerzo, estoy dispuesto a que se sigan ensalzando figuras que también tienen crímenes a sus espaldas porque los hicieron en nombre de la legalidad, por la independencia de sus regiones o por seguir los dictados de Moscú en los años de la Guerra Fría.

Pero sólo te pido una cosa, no saques a Franco en mi nombre. No utilices lo que es un acto de reparación histórica con el que una parte de la población no está de acuerdo, aunque lo de despreciar minorías no es nuevo en este país. Si no, que se lo digan a la señora brutalmente atacada por energúmenos por retirar un lazo amarillo simplemente para obtener un rédito político. No te creas que a mí, nieto de un socialista muerto en la cárcel franquista por haber sido un funcionario fiel servidor del gobierno, me haces ningún favor o reparación sacando a Franco. Mi preocupación, y esperaba que también la tuya, son mis hijos, ¿Qué será de su futuro?; ¿En qué país vivirán?; ¿Con qué derechos? ¿Disfrutarán del medio ambiente? ¿Vivirán en democracia en la Unión Europea?; ¿Les golpearán cuando discrepen? ¿Podrán pagar la deuda que les vamos a dejar para que nuestra generación haya vivido a cuerpo de rey? ¿Los jueces que deberán hacer cumplir la ley serán independientes y serán amparados por el gobierno aun cuando vaya contra sus intereses?

Nadie me va a devolver el pasado; ni mi abuela, que viuda tuvo que sacar ocho hijos adelante siendo menospreciada por el bando ganador, tendrá reparación alguna. Franco murió y si lo quieres enterrar en Melilla o en Barcelona pues allá tú; pero no ignores a los que piensan diferente, especialmente a los que están en las antípodas; y no abras heridas que yo ya cicatricé. Ya sé que a ti el futuro ya no te preocupa, ya lo dejaste resuelto; pero no cometas la ignominia de justificar tus acciones en nombre de los que desgraciadamente perdimos una guerra hace ochenta años; no ha sido la única; a fin de cuentas los desheredados en toda nuestra historia sólo hemos ganado dos batallas; una en 1931 que Franco y nosotros mismos nos hurtamos en el escenario de los grandes movimientos totalitarios; y otra en 1977 con la transición española, nuestra gran victoria; que no seas tú quien nos la hurtes. Atentamente.

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