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Pablo Molina

La Sexta se hace juanmista

Con Juanma en la Junta, nada importante va a cambiar salvo la economía, que es lo único que importa al PP.  Por eso La Sexta se ha hecho juanmista.

Con Juanma en la Junta, nada importante va a cambiar salvo la economía, que es lo único que importa al PP.  Por eso La Sexta se ha hecho juanmista.
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Cuando la izquierda se derrumba estrepitosamente en las urnas, es obligatorio seguir en La Sexta la noche electoral, no solo como un divertimento delicioso por los malabares dialécticos con que tratan de disfrazar el estacazo, sino porque las conclusiones de orden político que la cadena ofrece a sus espectadores permiten avizorar los derroteros ideológicos por donde va a ir la izquierda mediática en los meses siguientes.

Ayer, sin ir más lejos, Ferreras concluyó que el gran derrotado en Andalucía era el proyecto político de Isabel Díaz Ayuso, teoría avalada clamorosamente por su panel de tertulianos, que encomió el talante moderado de Moreno Bonilla como un activo imprescindible para que la izquierda le permita gobernar con cierta tranquilidad. La derrota apabullante de la izquierda andaluza, que deja a los comunistas al borde del gulag y a los socialistas llorando en el puticlub, no son hechos relevantes para Ferreras y sus majorettes, porque los resultados no son extrapolables al contexto nacional. El sanchismo no deja de pegarse guantazos allá donde concurre a las urnas, pero Sánchez es un presidente solvente y sus socios, que se autodestruyen todavía a más velocidad, un activo muy sólido que da sentido y fortaleza a la coalición socialcomunista.

La izquierda aplaude a Juanma Moreno Bonilla y eso nos recuerda a cuando los presidentes del Real Madrid cuidaban con cariño a Joan Gaspart, conscientes de que su permanencia en la presidencia del Barça garantizaba la ruina permanente de su máximo rival en la competición local. El presidente andaluz es hoy el político preferido de la izquierda mediática por su talante y, sobre todo, porque no va a cambiar ninguna ley ideológica de las muchas con las que ha envenenado la convivencia en España desde los tiempos de ZP. Juanma es un Rajoy andaluz, que presumirá llegado el momento de que no ha modificado ninguno de los muchos disparates jurídicos impuestos por el PSOE y sus socios. La ausencia de Vox en el Gobierno de la Junta de Andalucía garantiza que todo seguirá igual para que cuando vuelvan los socialistas al poder no tengan que empezar de nuevo su obra legislativa.

La izquierda poliédrica y piafante ya no tendrá que incendiar las calles por la entrada de Macarena Olona en el Gobierno andaluz, como había anunciado –entre otros intelectuales– la gran Adriana Lastra. Con Juanma en la Junta, nada importante va a cambiar salvo la economía, que es lo único que importa al PP. Por eso La Sexta se ha hecho juanmista y anima a Feijóo a acabar con Díaz Ayuso, la única dirigente popular que amenaza con desmontar a fondo el artefacto sectario que los partidos de izquierdas han construido en estos últimos años con el esfuerzo de sus dirigentes y el dinero de todos los demás. Juanma les guarda la herencia hasta que vuelvan a mandar.

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