El testimonio que recogemos en Libertad Digital de los padres de Mario Josué Prieto Ricardo, ciudadano español encarcelado por la dictadura cubana por manifestarse pacíficamente contra el régimen castrista, no puede ser más estremecedor. Mario Josué fue detenido injustamente por las autoridades represivas cubanas, torturado durante su arresto y condenado en un juicio sin garantías por haber ejercido el derecho de manifestación, reconocido en todas las democracias como elemento vertebral que las diferencia de las dictaduras.
Los padres de este joven español se han dirigido por escrito a las autoridades españolas para solicitar su intervención en este caso flagrante de "represión política", una de las condiciones establecidas en nuestra legislación para activar la acción del Gobierno y que, en el caso de este ciudadano encarcelado por el régimen castrista, solo ha encontrado el silencio por respuesta.
La inacción del ministerio de Asuntos Exteriores es especialmente execrable al tratarse de un español en tratamiento psiquiátrico por riesgo de suicidio, al que ha sido retirado cualquier tratamiento y al que se le impide incluso recibir la medicación que su familia ha entregado a las autoridades del penal donde cumple injustamente prisión.
La carta que los padres han dirigido al ministro relata con todo lujo de detalles las vergonzosas irregularidades del simulacro de juicio al que fue sometido su hijo, tras ser detenido cuando participaba en las protestas iniciadas el 11 de junio de 2021 contra las condiciones miserables que sufre el pueblo cubano. Mario Josué es víctima de la represión política de una dictadura y languidece en las mazmorras del régimen arrostrando una pena de 12 años que, en su caso, dada la gravedad de sus antecedentes clínicos, es prácticamente una condena de muerte.
El Gobierno de Sánchez debe intervenir inmediatamente para tratar de repatriar a Mario Josué tanto por humanidad, al tratarse de un enfermo privado de los más mínimos cuidados sanitarios, como por Justicia, en tanto que su detención se produjo como consecuencia de la oleada represiva desatada por la tiranía castrista para sofocar las protestas del 11J. Es lo que haría cualquier país con uno de sus ciudadanos injustamente encarcelados por una dictadura. Pero la proximidad ideológica con el régimen cubano de Sánchez y, sobre todo, de sus socios ultraizquierdistas, sin cuyo apoyo saldría estrepitosamente del poder, está poniendo en serio peligro la vida de este joven español para desesperación de su familia y vergüenza de todos los españoles, que ven cómo su Gobierno prefiere dejar morir a un compatriota a contravenir los deseos de los lacayos comunistas incrustados en el Consejo de Ministros.

