
El Atlético de Madrid no hizo ni mucho menos un partido notable ante el Espanyol, pero incluso antes de la expulsión de Cabrera, el cuadro rojiblanco firmó un partido más que suficiente para, en otras circunstancias, ganar con comodidad y marcharse a casa a terminar de disfrutar del domingo. El partido que se vio ayer en el Civitas Metropolitano se ha visto, también en el Vicente Calderón, infinidad de veces en la era cholista y como el contexto era más calmado, el choque solía caer por su propio peso. Ahora, si el Atlético se tira dos días seguidos disparando a puerta y sin portero, lo más probable es que la pelota siga sin entrar, rebote en los tres palos o se pinche justo antes de traspasar la línea de gol.
El Atlético sigue teniendo encima una depresión mundial y sí, va con segundas, pero también me sirve para darle magnitud a la baja autoestima del cuadro de Simeone en lo que va de curso. Perdón, rectifico: en lo que va de curso y desde hace más o menos un año y medio. El Atlético vive en una continua agonía que hace que todo lo que ocurra dentro de un partido se convierta en una losa mental. Si marcan pronto, como pasó ante el Rayo, el equipo no piensa en el 2-0 sino en la posibilidad de quedarse en el 1-1 si no marcan pronto. Piensa mal y acertará con el Atlético. El bloqueo es tal que por momentos los jugadores se ven superados por todo lo que está ocurriendo. Ayer Lemar estaba tan acelerado que más de una vez tuvo que ser advertido de que le habían pasado el balón porque no se enteraba de los pases de los compañeros. De Paul vive enfadado con el mundo. Morata, desquiciado con los árbitros. Solo veo tranquilos y concentrados a Griezmann y Oblak. Los dos mejores, sin duda, de todo el equipo en lo que va de año.
En cuanto al ambiente del Metropolitano, lo dije ayer y lo digo hoy. Vaya por delante que cada uno con su abono hace lo que quiere y si quieres protestar quedándote fuera del campo, ok. Lo entiendo. No voy a repartir carnets. Pero en mi opinión, del 1 al 90 apoyo al equipo y antes, al descanso y después, críticas a más no poder. Apoyas a tu equipo, no a los que juegan, algo que se olvida de forma selectiva cuando las cosas van mal. Además, lo que tampoco creo que sea inteligente es pitar a la gente que sí quiso animar, porque ayer los había que estando dentro del campo, es decir, sin secundar la huelga de animación del fondo sur, criticaban a los que animaban al equipo. ¿Te metes dentro del campo porque no te quieres perder el partido protestando fuera y criticas al que anima? El perro del Hortelano, ni comes ni dejas comer. Eso sí, lo que no se puede hacer es manipular o directamente mentir. El Metropolitano ayer sumó 50.007 espectadores. Es una cifra oficial. Cifra que llega siempre al descanso. Con esos datos lo que no se puede hacer es vender que el estadio colchonero esta "casi vacío". El Atlético tiene una ambiente negativo en el campo, es innegable, pero no es necesario inventarse polémicas. El Atlético estando mal mete a 50.000 aficionados en su estadio y esa es la única realidad empírica que hay. El resto, Mbappinvents.
Volviendo al juego, el Atlético sigue inmerso en guerras civiles que no ayudan a nadie. Lo de Simeone y Joao Félix me cansa de manera exagerada. Es un tema profundamente cansino y sobre todo frustrante ya que los dos se están equivocando perjudicando de esta manera al único que importa, el equipo. Como dice mi compañero de Mundo Deportivo, Javier Gomara, "sea culpa de Simeone, del propio Joao Félix o del Espíritu Santo, que el portugués no juegue en este Atlético de Madrid es una vergüenza". Los rojiblancos no se pueden permitir tener a un generador de fútbol y verticalidad en el banquillo. Que los lleven a terapia de parejas, que los sienten en el diván o que alguien ponga seriedad en ese tema, pero un equipo con un déficit de fútbol y contundencia altos, no puede dar ventajas a sus rivales.
El Atlético necesita fútbol que le dé victorias y que le aporte tranquilidad. El fracaso europeo ya no se puede revertir y quedan dos partidos antes del parón mundialista. Un parón por cierto que necesita el aficionado colchonero como el aire para respirar. Ganar a Mallorca y Almazán y luego, carretera y manta. Que se vayan a Qatar de una vez. Que rebosen de emoción, felicidad y ganas por competir en el torneo que más ganas tienen de jugar. Les deseo lo mejor, de verdad. Y luego, cuando vuelvan, se acabaron las excusas. Bueno, algunos como Giménez y Joao no van a jugar ante el Mallorca por acumulación de amarillas. Pues titulares contra el Almazán, Cholo. Que jueguen en Soria. No dudo de su compromiso y por eso deberían estar en condiciones para un partido que, visto lo visto, es una trampa mortal.
En conclusión, tranquilidad o depresión. No hay otra ahora mismo en el Atlético de Madrid. Si alguien piensa que con huelgas de animación cambia algo... por desgracia no creo que una plantilla cambie de actitud porque parte de la afición se quede fuera del campo. Y si es así, ¡qué pena! Si empiezas a correr más porque tus aficionados se quedan fuera del campo, ese tipo de jugador o jugadores deben irse cuanto antes. Y sí, sigo manteniendo lo mismo: culpabilidad de todas las partes implicadas. Simeone, el primero, por ser el líder, jugadores y también dirigentes. A la vista está en otros equipos que pensar únicamente en echarle la culpa al técnico no está saliendo bien. El Elche ya lleva dos entrenadores cesados. El Sevilla sigue igual sin Lopetegui. Y el Celta, más de lo mismo tras echar a Coudet. Césped, banquillo o palco. Palco, césped o banquillo. Banquillo, palco o césped. Póngalos en el orden que quieran, pero la culpa es de todos, no solo de Simeone, Joao, Giménez, Hermoso o Morata. Todos a una o un fracaso para todos.
