
A Julio Alberto se le había quedado largo el centro. Era desesperado porque el tiempo apremiaba y la final caminaba con empate a uno directa a la prórroga. En ese momento Marcos Alonso se eleva al cielo para conectar un cabezazo brutal. 2-1. El Barcelona ganaba la Copa en Zaragoza. El éxtasis blaugrana se convertía en protagonista de la calurosa noche próxima al verano. El 4 de junio de 1983 el equipo entrenado por César Luis Menotti ganaba la competición copera a su máximo rival. Un niño de 8 años, a kilómetros de distancia, viendo uno de los primeros partidos que observaba por televisión, se convencía del todo. Ese equipo tenía que ser el mío. Y desde ese momento el gol de Marcos Alonso me hizo seguidor del Barcelona.
Me conocen todos los oyentes de esRadio y los lectores de Libertad Digital. La objetividad no la he perdido ni quiero perderla nunca pero me tiran los colores culés. Es evidente. Y puedo decir que Marcos Alonso me hizo del Barcelona con ese espectacular vuelo en Ña Romareda. Por eso, hoy, cuando me he conectado a las primeras noticias del día y me he enterado de la fatal noticia del fallecimiento del "Pichón" me he quedado helado. Le admiraba como jugador, le tenía un respeto máximo como entrenador y le había disfrutado como compañero. Marcos comentaba con nosotros los partidos de Liga en La Liga esRadio, el carrusel de sábados y domingos que tuvimos la suerte de compartir desde 2010 hasta 2014. Si era muy bueno en lo suyo, también lo era comentando en la radio. Sabía transmitir su pasión al oyente. Era un fuera de serie.
Te quedas más petrificado cuando has conocido muy de lleno a esa persona. Cuando falta, la echas de menos al segundo. Cuando te falta, aún pareciendo inevitable el desenlace (el cáncer tenía mala cara desde el principio), te parece increíble que no esté. Durante esos años eran constantes los mensajes de texto y whatsapp que nos enviábamos. Ya fuera para concertar una entrevista, ya fuera para comunicarle el partido que le tocaba el fin de semana. Cuando nos veíamos algún día en la tertulia de Fútbol es Radio, también nos ilustraba con su sabiduría. Fue un placer compartir con él tantos momentos.
Contó anécdotas en el estudio tan valiosas como las que contaba fuera, imposibles de reproducir. Era un genio hasta para eso, para tenerte embelesado con sus cosas del fútbol. Con sus cosas de Maradona, compañero en el Barcelona, con sus cosas del Rayo, cuando era entrenador, y la manía de Ruiz Mateos de llamarle a altas horas de la noche. Lo que vivió en Sevilla con un equipo que se desangraba y lo que vivió en el Atlético cuando el equipo se moría en segunda división. Marcos era inigualable como persona.
Encontrarle como comentarista habiendo sido ídolo como jugador me chocó bastante. Me tocó presentar programas con él en los que era muy difícil que algo no te pareciera interesante por la forma en que lo contaba. Era leal, buen compañero cuando, quizá, podía no serlo por haber estado al otro lado. En eso también era distinto. Como lo es Isidoro San José, tan cercano en el trato pudiendo mantener distancias. Se lo han ganado como futbolistas y, sin embargo, son/eran muy parecidos en el trato. De hecho hoy Isi se ha emocionado en Fútbol es Radio recordando a su amigo. Porque ante todo Marcos e Isidoro, con tantas batallas vividas en el mundo del fútbol uno contra el otro, eran amigos.
Y yo hoy he recordado aquel vuelo en Zaragoza, aquel gol que me hizo volverme azulgrana. Porque sí, Marcos, soy del Barça por ti. Descansa en paz.
