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Jaime de Berenguer

Sumando que es gerundio

Toca engañar al respetable con un nuevo envoltorio que recuerda a algo que ya se hizo. Un sitio donde reunirse todos para seguir haciendo lo de siempre.

Toca engañar al respetable con un nuevo envoltorio que recuerda a algo que ya se hizo. Un sitio donde reunirse todos para seguir haciendo lo de siempre.
Yolanda Díaz presentando Sumar. | EFE

El pasado domingo dos de abril, en medio de una gran expectación de los propios y ningún interés del resto de mortales, se presentó en Madrid el viejo proyecto comunista del colectivismo obligatorio disfrazado, esta vez, de Sumar. Solo un apunte a este respecto que lo aclara todo, tan conscientes son ellos mismos del engaño, maestros de lo orweliano, que eligieron como lema "Empieza todo", supongo que en clara referencia a Sísifo. Ya saben, si el comunismo fracasó antes es porque no lo hicieron ellos, y vuelta a empezar.

El trampantojo se desarrolló con gran boato y prosopopeya y así hizo su aparición Yolanda Díaz, apoyándose en un escenario montado con esmero que parecía más bien una boda que un mitin. Y digo de una boda porque la cosa —en sentido amplio— no estaba diseñada para oír, mucho menos para escuchar, sino para ver y ser visto, puro teatro. Allí estaban todos, no faltó ni uno, en lo político religioso pudimos contar con la musa de la ocupación de lo ajeno, Ada Colau, así como con la izquierda adanista y prístina, ya sabéis que antes de ellos no hubo nada y todo lo saben, de Mónica García, Rita Maestre e Íñigo Errejón. No faltó Alberto Garzón (Izquierda Unida), atentos a esta rémora porque como Ministro no tiene ni idea pero de sillas sí que sabe, lo que haga tómenlo a nivel de metadato y acertarán. También estuvieron representantes de Compromís y la Chunta Aragonesista, entre otras marcas blancas de la paleoizquierda hispana. Como no podía ser de otra manera, contamos con la presencia de algunos de los más destacados sofistas de la prensa del doblepensar, les habían reservado sitio a todos, como en las bodas insisto, cada cual con su cada cuala. Y es que, como he dicho antes, la cosa se montó no para escuchar de nuevo las viejas recetas comunistas, ni siquiera con la versión infantil (Barrio Sésamo, para entendernos) con la que Yolanda deleitó al respetable, sino porque se pasaba lista. Y es que en la política, si quieres entrar en el reparto no te puedes perder ni una, lo importante es estar, hay gente profesional de esto.

La pregunta está cantada, ¿tanto espera de Yoli Sésamo la izquierda reunida? Sin duda, al menos en este momento, la Vicepresidenta woke está de moda entre la izquierda mendicante porque es la elegida –a saber por qué, aunque lo sospecho, su nadidad— para la operación política "clavo ardiendo". Clavo ardiendo al que asirse para tratar de no perder el poder en las elecciones generales de diciembre. Esto ya lo he visto muchas veces, la izquierda es maestra en dos tipos de engaño, repetir los mismos errores fatales sin que los votantes se den por aludidos, y en recomponerse a través de la trasmutación de unas siglas por otras pero siempre con las mismas caras, caras de sillón o poltrona, depende de cómo hayan repartido suerte las urnas. Ellos saben que las siglas PSOE, Podemos, Compromís, Chunta e Izquierda Unida están achicharradas y que Más País no cuaja porque aquí lo que está achicharrado es el más-líder, Errejón, no tanto la marca. Así que toca engañar al respetable con un nuevo envoltorio que recuerda a algo que ya se hizo hace años en otros países, como Italia (ya saben que aquí vamos siempre con 20 años de retraso). Parece que vamos a una operación tipo el Olivo —una coalición de partidos de izquierda— que fue sustituida posteriormente, asómbrense, por otra coalición de izquierda aún más amplia de nombre La Unión. Vamos, un sitio donde reunirse todos para seguir haciendo lo de siempre.

La cuestión es que el PSOE, que se huele la debacle, ha decidido poner en marcha la cosa con un doble objetivo, no dejar escapar un voto, ya sea en huida al centro-derecha, ya con destino a la abstención y, de paso, mientras nos entretenemos hablando de Yolanda no hablamos de Pedro. Lógicamente, como toda operación ésta conlleva sus riesgos pero en el PSOE confían en sus siglas, a pesar de estar vacías de españolidad y obreridad pero repletas de corrupción, parece que siguen teniendo un tirón de no menos de 90 escaños y juega a ser el hermano mayor de lo que resulte, siempre sumando y sumando a indepes y filoetarras, claro. ¡Ah!, se me olvidaba pero a Sanchez no, quien pretende cargarse, de paso, a Podemos para librarse del bolchevismo y poder girar al centro sin la amenaza por el flanco. Se ve que la realidad de las encuestas debe ser más dura de lo que nos pontifica Tezanos.

No sé si la operación "clavo ardiendo" o "ardiente", si lo prefieren, tendrá éxito a corto plazo, esto lo sabremos enseguida, tan pronto como contemos las papeletas en las próximas elecciones autonómicas y municipales, convertidas en la primera vuelta de las generales. Sí tengo claro, que además de este objetivo a corto, Sumar tiene, también, un objetivo a largo plazo, la recomposición de la izquierda en caso de desastre. Y en eso están.

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