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Cristina Losada

Rajoy-Maduro versus Sánchez-Milei

En las muchas notas informativas que he repasado, no hay constancia de que Rajoy interpelara a los partidos de la oposición para exigirles que condenaran las ofensas de Maduro.

En las muchas notas informativas que he repasado, no hay constancia de que Rajoy interpelara a los partidos de la oposición para exigirles que condenaran las ofensas de Maduro.
El secretario general del PSOE Pedro Sánchez, saluda presidente del gobierno Mariano rajoy, en el hemiciclo del Congreso tras el debate de la moción de censura presentada por su partido. | EFE

Durante los años de su mandato, Mariano Rajoy fue insultado grave y repetidamente por Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Estos incidentes ocurrieron tantas veces que es difícil decidir cuál fue más ofensivo y para quién, si para Rajoy, para su Gobierno o para España. Todos estuvieron en boca del bolivariano y ninguno para bien. "El Gobierno de Mariano Rajoy es un gobierno infame", frase con la que inauguró la serie en 2013, fue quizá la más leve de cuantas iría soltando, con adobo de amenazas, en las temporadas siguientes. Poco después llamó "corrupto" a Rajoy y ya no dejaría de hacerlo. La frase más acabada de esa serie la iba a pronunciar dos años más tarde: "Rajoy forma parte de un grupo de bandidos, de corruptos y de ladrones".

En medio, Maduro había tenido tiempo de acusar a Rajoy de "alentar desde España el terrorismo contra Venezuela". En marzo de 2015, dijo que era el "presidente franquista de España". Semanas después, se extendió más: "Vayan a opinar de sus madres. Porque España es abusadora. Élite corrupta de España. Ya basta". Y: "Es una élite podrida la que gobierna España, le salen gusanos y esos gusanos huyen de la pudrición". Y: "Rajoy es un rolo de racista. Pero tiene racismo histórico. Racismo social. El rajao de Rajoy". (Lo del rajao iba a tener imitadores). En julio tampoco se calló Maduro: le llamó "sicario" y habló de "una puñalada a la democracia que ha dado Rajoy a nombre de Franco con la ley mordaza".

Entramos en 2016, año rico en exabruptos. Rajoy había pedido la puesta en libertad de los presos políticos venezolanos. En respuesta, la bayoneta: "Tiemble la oligarquía española como le tembló a Simón Bolívar, que hace 200 años los expulsó a bayoneta limpia, tiemble la oligarquía colonialista y racista de Rajoy y de todos ellos". Más el desafío personal, tuteo incluido: "Racista te dije, Rajoy. Colonialista te dije, Rajoy. Basura corrupta te dije, Rajoy". En 2017: "Se le reventarán los dientes a Mariano Rajoy y a toda la derecha internacional si se meten con Venezuela". Un par de meses después: "Rajoy, eres un cobarde". En enero de 2018: "El Gobierno más corrupto que jamás se haya conocido en la historia de España lo preside Mariano Rajoy". Y: "Ponte a cuatro paticas, compadre, que este pueblo lo que te va a dar es pela" (dar una serie de golpes).

Qué diría la piel fina de Pedro Sánchez ante una catarata así. Rajoy fue lacónico. En 2018, preguntado por los insultos de Maduro, dijo: "francamente, me traen sin cuidado". Pero su Ministerio de Exteriores no dejó de hacer lo que suele hacerse: llamar a consultas al embajador de España en Caracas, llamar al embajador de Venezuela en Madrid, pedir rectificación. Y la portavoz del Gobierno hizo también lo que se suele hacer, que es calificar las expresiones de "intolerables". En las muchas notas informativas que he repasado, no hay constancia de que Rajoy interpelara a los partidos de la oposición para exigirles que condenaran las ofensas de Maduro. Tampoco consta en ellas el apoyo del PSOE a Rajoy cada vez que lo insultó el bolivariano, como dicen algunos en las redes. Los que lo dicen, que lo pongan.

La cuestión interesante es que el Gobierno de Rajoy dio respuesta a los sucesivos insultos de Maduro con el procedimiento diplomático acostumbrado, sin hacer de ello un asunto político nacional de primera magnitud. En cambio, el Gobierno de Sánchez quiere hacer de la respuesta a Milei una suerte de movimiento general de repulsa. Como si estuviéramos a punto de declarar la guerra a Argentina y se quisiera que el pueblo saliera en masa a la calle a pedir a grito pelado que se le hagan pagar las injurias al enemigo. Pero, ¿adónde vamos? Pues vamos a montar, con lo de Milei, el show de siempre: la gran repulsa a la derecha española.

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