
El primer amnistiado ha recibido la noticia con su desparpajo habitual. Se trata de Miquel Buch, nacionalista del partido de Puigdemont que en su época como consejero de Interior facilitó la escolta del prófugo en Waterloo. A tal efecto fichó como asesor al sargento de los Mossos (Lluís Escolà, el segundo amnistiado) que se encargaba de la seguridad del expresidente de la Generalitat. Fue el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) el que condenó a ambos a cuatro años y medio de prisión por prevaricación y malversación. Y ha sido el mismo TSJC, en concreto la Sala de Apelaciones, la que ha resuelto a favor de anular una condena que todavía no se había ejecutado.
Como es normal entre independentistas, Buch ha recibido la noticia perdonando la vida a los jueces, con la actitud chulesca de los señoritos del cortijo catalán. Según este sujeto, a los jueces no les quedaba más remedio que amnistiarle porque su sentencia "era una farsa muy difícil de justificar". Uy, sí, muy difícil. Como si no estuviera probado que dedicaron dinero público a la protección de un delincuente fugado. El mosso, por cierto, fue el que organizó la fuga de Puigdemont, pero eso no fue objeto de ese juicio. Ni de ningún otro.
De modo que Buch ha dado las gracias a su manera, con un desplante y como si el mundo tuviera una cuenta pendiente con él que no se resarce del todo con la amnistía. Así son muchos nacionalistas y la reconciliación que propugna Pedro Sánchez se la pasan por debajo del arco del triunfo. Lo volverán a hacer porque consideran que la amnistía es una reparación y el pago a la investidura de Sánchez, no una medida de gracia. En lo de la investidura tienen toda la razón.
La resolución del TSJC sobre Buch y Escolà es histórica. Además han amnistiado a otros 16 condenados anónimos que se habían distinguido por atacar a policías (tanto les daba mossos que guardias civiles) y cometer toda clase de estragos, pero, ojo, en nombre de la independencia. Conviene apuntar que la presidenta de la Sala que ha sentenciado a favor de los recursos separatistas es una señora que firmó en 2014 un manifiesto a favor del "derecho a decidir del pueblo catalán". La magistrada ha recibido el elogio unánime del independentismo por aplicar la amnistía en el supuesto de la malversación de caudales públicos. Que le ha dado una lección al Supremo, dicen. Una juez de su cuerda.