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PSOE espiritual

Una cosa es amnistiar graves delitos con leyes inconstitucionales y otra muy diferente poner en riesgo la financiación a las clientelas electorales.

Una cosa es amnistiar graves delitos con leyes inconstitucionales y otra muy diferente poner en riesgo la financiación a las clientelas electorales.
Page | LD/ AGENCIAS

El avispado marido de Begoña Gómez vio cómo Zapatero ganó las elecciones de 2008 a pesar de haber obligado a todo el país a hincar la rodilla ante la ETA y sin embargo perdió las de 2011 tras ponerse a congelar salarios y pensiones. Moraleja, pensó Sánchez: al electorado socialista no le importa que se humille a su nación y lo que le preocupa es que le mantengan o, si es posible, le mejoren los ingresos. De ahí la creación del Salario Mínimo Vital, las sucesivas alzas del Salario Mínimo Interprofesional, la futura reducción de la jornada laboral, los incrementos constantes de las pensiones, el aumento de los asalariados públicos y las subidas de sus sueldos y la dedicación permanente a lo que grosso modo puede llamarse compra de votos. A veces Sánchez los compra con el dinero de todos y a veces lo hace con el de los empresarios. Mientras, cree o sabe, aplíquese lo que cada cual piense, que a sus votantes les da igual que indulte golpistas, que haga desaparecer del Código Penal los delitos que cometieron para que puedan volver a intentarlo impunemente, que reduzca las penas a los malversadores, que los amnistíe o que les dé la soberanía fiscal… ¿La soberanía fiscal, la llave de la caja? Ah, no. De eso ni hablar.

Creía Sánchez que estaba haciendo lo de siempre, destruir a la nación y que nada tenia que temer de sus electores sin darse cuenta de que lo de la soberanía fiscal, aunque desde luego destruya a la nación y eso no importe, tiene mucho que ver con los cuartos. Por supuesto, es algo que no afecta directamente a los ingresos de sus electores y por eso creyó que podía hacerlo impunemente, pero resulta que sí les atañe por vía interpuesta dado que muchos de los servicios que reciben los pagan las Comunidades Autónomas con el dinero que se recauda en toda España. Naturalmente, en las comunidades ricas se recauda más de lo que se recibe y, en las pobres, menos de lo que se reparte. Como Cataluña es rica, los golpistas no quieren que parte de su dinero se emplee en pagar servicios a extremeños, andaluces o castellanos, sino que quieren quedárselo todo ellos. Y eso es lo que ofrece Sánchez a cambio de investir a Illa. Y claro, lo que dice Page, que hasta ahí podíamos llegar. Una cosa es amnistiar graves delitos con leyes inconstitucionales y otra muy diferente poner en riesgo la financiación a las clientelas electorales.

A ver si a Sánchez le pasa este agosto lo que a Gorbachov en 1991, que se fue a veranear a Crimea y el KGB aprovechó su ausencia de Moscú para montarle un golpe de Estado. No creo que los barones socialistas, cobardes y medrosos como son, tiralevitas y aduladores de la peor calaña, que jamás habrían llegado donde están de no ser por lo mucho que se arrastraron, se atrevan a nada. No obstante, esta vez les han mentando los monises y eso les ha tocado la fibra sensible. El PSOE, tan espiritual como siempre.

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