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Ligar con una extranjera

Las trabas son tres: el idioma, las diferencias culturales y el maromo de dos metros y medios que lleva la chica del brazo.

En los asuntos del amor, con los años y la madurez, he terminado en el mismo punto que Dave Barry, que dijo aquello de "nunca más subestimaré el poder de persuasión de una mujer con formación jurídica y grandes tetas". Si el amor es la sal de la vida, ligar es el azúcar, o mejor aún, la salsa César de la ensalada, o los contramuslos de pollo dorados al horno, o la lubina a la plancha con patatas gajo. Quizá tenga razón mi médico, hay dos cosas que no debería hacer con hambre: ir al supermercado y escribir.

Sea como sea, en verano nos movemos de nuestro hábitat natural. Y al igual que el golondrino se aparea con la golondrina allá donde recibe la llamada de la naturaleza, por muy lejos de su nido que esté, los hombres se quedan pasmados por la belleza exótica de las chicas de otras latitudes, y hacen lo que sea para ligárselas. De acuerdo, ligar y aparearse no son sinónimos, pero nosotros tampoco vamos por ahí poniendo los huevos en lo alto de un campanario.

Por alguna extraña razón, todo hombre, cuando ve a una chica joven de vacaciones fuera de su país, cree que se muere de ganas de salir de fiesta, beber y ligar. Las trabas que se encuentra un tipo en ese trance del amor son tres: el idioma, las diferencias culturales, y el maromo de dos metros y medios que lleva la chica del brazo.

Hablar francés

En francés "te quiero" se dice "Je t’aime", pero es demasiado pronto para que le digas eso a una francesa. Además, como todos los galicismos, suenan como si fueras a encabezar una carroza en el Orgullo Gay. Pero si quieres a una francesa deberías hablarle en francés, de modo que puedes probar con "tu es la plus belle des fleursdes champs" (eres la más bonita de las flores del campo). Díselo y, o sale corriendo, o sonríe; y, si te sonríe una francesa, el amor francés no tiene límites. Mira a Macron, que se ha casado con su abuela.

Hablar alemán

Casi todo el alemán se habla en tu mismo idioma, pero a golpes de voz, soltando las consonantes como si estuvieras carraspeando, gesticulando como Hitler, y acentuando las vocales como si hubieras consumido antes la droga caníbal. Lo malo de las alemanas es que, si tienen que elegir entre salvarle la vida a un gatito o a ti, estás muerto.

Hablar albano

Si por alguna rarísima circunstancia necesitas ligar con una albana, dile "Te dua". No sé qué demonios quiere decir, pero si es algo malo seguro que te lo explica su marido con ayuda de uno de esos viejos kalashnikov que guarda en la buhardilla todo albano de bien.

Hablar italiano

Las italianas me encantan, pero no son tan fáciles de conquistar como piensas. Entre otras cosas porque me cuentan que uno de sus piropos favoritos es que les digas "sei una ragazza di acqua e sapone", que quiere decir "eres una chica de agua y jabón". Ojo. Esto dilo solo si es italiana, pero muy italiana (no es suficiente con que se parezca a Laura Pausini). Si es alemana, por ejemplo, pensará que le estás diciendo que huele mal, y si una alemana te da un bofetón podrías dar la vuelta al mundo y volver al punto de partida en pocos segundos. Y entonces te dará otro.

El lenguaje del pub

El idioma universal del pub es el baile. Procura no hablar ese idioma si no estás seguro de que lo dominas. Si la ves favorable, invítala a una copa. Pero cuidado, si es europea, sobre todo si es nórdica, podría ser una de esas feministas que creen que el hecho de que un hombre las invite a una copa es un micromachismo. Si no estás seguro del país de origen de la muchacha, no dejes tu copa sola, podría echarte burundanga y lo siguiente es despertarte encadenado a un catre, rodeado de pandilleros tatuados con navajas giratorias, en un sótano clandestino de las afueras de la ciudad, escondido bajo una plantación de marihuana.

Hablar tailandés

Las mujeres tailandesas son muy bellas. Si quieres decirle que las quieres muy fuerte intenta pronunciar "C̄hạn rạkkhuṇ". Mi consejo es que no lo digas en plural cuando tengas varias delante o te tomarán por turista sexual. Y, a propósito, antes de proponerle matrimonio, comprueba que la sartén no tiene mango. Me han dicho mis informadores que allí el género no es fluido, sino gaseoso.

Hablar Suajili

Necesitas hablar suajili si vas a ligar en Somalia, Congo, Rwanda, Burundi, Tanzania y sitios así. No es el mejor lugar del mundo para enamorarse, pero si no puedes resistirte, acércate a una muchacha y dile "Bia tafadhali". Esto significa que quieres una cerveza y te va a salir más barato que decir "te quiero" a una chica aleatoria en una zona del mundo donde la mayoría de los tíos tienen un montón de esposas, tienen poca paciencia, y suelen ir armados hasta los dientes con el armamento militar importado por el Gobierno con el inteligente beneplácito de la ONU, y que posteriormente pasó –oh sorpresa— al mercado negro, nunca mejor dicho.

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