Menú

Un olvido irreparable

Ese que ha permitido que incluso quienes prometieron permanecer junto a las víctimas, durante un lapso insalvable, las dejasen de velar.

Ese que ha permitido que incluso quienes prometieron permanecer junto a las víctimas, durante un lapso insalvable, las dejasen de velar.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo interviene tras la comparecencia del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que ha dado cuenta este miércoles en el Congreso de las medidas adoptadas para hacer frente a la presión migratoria mientras el Gobierno y el PP siguen sin ponerse de acuerdo para la gestión de los menores migrantes no acompañados. | EFE

Como el asunto político de la semana, si nos paramos a pensarlo, es la memoria, yo vengo a hablar del amor, que es al fin y al cabo lo que la sustenta. Uno sabe que ha amado precisamente cuando el amor se acaba y no lo quiere olvidar. Algo que está tan cerca de la verdad como de la cursilería porque resulta que es cierto que "amar es descubrir que se vive" y, en ese contexto, cerrarle la puerta al dolor de su recuerdo es lo mismo que cerrarle la tapa a un ataúd. Durante demasiadas décadas, en España, eso es exactamente lo que se dedicó a hacer ETA: segar vidas como cabezas utilizando un hacha enroscada a una serpiente y dejar a los allegados ahí, con un amor inmedible truncado al que tener que mantener vivo artificialmente a base de cebar con dolor la triste vía que alimenta su recuerdo. Durante demasiadas décadas España entera quiso repetirse que no estaban solos en esa tarea. Hoy supongo que las víctimas no sabrán responderse si aquello fue una manera que tuvo el Estado de mentirse o de mentirlas, pero dudo que les interese demasiado la respuesta.

Porque lo que hemos conocido esta semana es la constatación de un olvido. Lo que ha hecho el PSOE de Pedro Sánchez desde que necesitó apoyarse en Bildu es echar paladas de tierra sobre las lápidas y acondicionar el terreno para que de las crueles consecuencias del terrorismo vasco no quede más que lo que sus herederos políticos decidan sembrar. Se entiende que de esa forma es más sencillo acordar transacciones con los asesinos que no les exijan siquiera colaborar con la Justicia para esclarecer sus crímenes, sino mantener simplemente al Gobierno en el poder.

Tristemente, eso hace tiempo que dejó de sorprendernos. Lo que es significativo es el error de la Oposición, porque es ahí donde se perciben más nítidamente las consecuencias de nuestra desmemoria colectiva. No sirve de nada autoproclamarse en el Congreso paladín de las víctimas si después, por obsceno despiste, se vota a favor de una reforma legal que terminará reduciendo las penas de sus asesinos. Ellas no se habrían despistado. Mirando esta semana tanto al PP como a Vox es lógico hablar de negligencia y vagancia, de estupidez y de inutilidad. Más triste todavía es pensar en la victoria de un olvido. Ese que ha permitido, a la larga, que incluso quienes prometieron permanecer junto a las víctimas y defender sus intereses, durante un lapso insalvable, las dejasen de velar.

Temas

comentarios

Servicios

  • Radarbot
  • Libro
  • Curso
  • Alta Rentabilidad