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La guerra del fin de Sánchez, episodio 'Señor 1'

Feijóo, sin gafas y como entrenado por Mourinho, atacó sin hacer prisioneros. El presidente se ciscó en Ayuso y en Zaplana.

Feijóo, sin gafas y como entrenado por Mourinho, atacó sin hacer prisioneros. El presidente se ciscó en Ayuso y en Zaplana.
EFE

Vaticinaban los augures que, en la sesión de control de este miércoles, Sánchez y Feijóo se enfrentarían como Gog y Magog en el Apocalipsis de san Juan. El combate dialéctico fue duro: el líder de la oposición le exigió al, en palabras del preso Víctor de Aldama, "Señor 1", o sea, al presidente del Gobierno, que se marche, habiendo enumerado previamente los principales episodios de su "agonía judicial"; por su parte, el marido de Begoña se defendió como un león herido, escudándose en la condena de Zaplana y tildando de corrupta a la presidenta de la CAM, Isabel Díaz Ayuso. Quizá, la principal lección que debiera sacar el PP de este pleno es que su pretendida favorita, el PNV, no dijo palabra sobre la corrupción que orbita en torno al Ejecutivo. A ver si toman nota los cráneos previlegiados genoveses.

Feijóo, sin gafas y como entrenado por Mourinho, atacó directo y sin hacer prisioneros: "¿Dónde y qué hablaron usted y su mujer con el señor Víctor de Aldama, actualmente en prisión?". Sánchez, en plan catenaccio, recurrió al y tú más y, sin partirse la caja, basó su defensa argumentando que, ante los casos de corrupción, actúa con contundencia, colabora con la justicia y gobierna. En su réplica, el presidente del PP le aclaró que "colaborar con la justicia" no es "ponerle dos querellas al juez que le investiga". "Todos los caminos conducen a usted", continuó el jefe de la oposición, y, como un rodillo, avasalló: "Sabía lo de Delcy y mintió. Sabía lo de Ábalos y le aforó. Sabía lo de su mujer y la encubrió. Sabía lo del rescate multimillonario de la compañía aérea y participó". "Señor 1", añadió, "las instituciones no pueden estar al servicio de su defensa judicial, son de los españoles, márchese ya". Para el recadito final, urticáceo, versionó a la PSOE el "guárdate de los idus de marzo": "No le confundan los aplausos de su grupo. También aplaudían al señor Ábalos".

Sánchez contraatacó ciscándose en el PP con virulencia, sí, pero con cierta contención, como con miedo a pisar una mina, y sin sorprender –lo de Zaplana estaba a huevo–. En vano, el líder del Ejecutivo intentó correr un tupido velo sobre los escándalos que le colapsan atizando, como ya se ha apuntado, a su –¿verdadera?– némesis: "En el PSOE, quien la hace, la paga; en el suyo –en el PP–, cuando se denuncia un caso de corrupción, se le echa a la calle y se ensalza a aquellos que tapan la corrupción, como fue su caso con el señor Casado y la corrupción que afecta a la señora Ayuso". ¿Le obsequiará la presidenta de la CAM con una querella por calumnias?

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, le dio un respiro a Sánchez preguntando por la desastrosa Ley de Vivienda: "Los propietarios tienen miedo. (…) La vulnerabilidad de los inquilinos hay que entenderla, pero el escudo social no puede ser a costa de la economía del propietario". El presidente, sin despeinarse: "Necesitamos tiempo y compromiso de todas las administraciones". Ione Belarra, con un quejío como hemorroidal, vino a decir que el Gobierno es tan de derechas como el PP en lo que respecta a Israel, vivienda y corrupción. El líder del Ejecutivo, descarado, pidió "disculpas a la ciudadanía" por "un caso de corrupción", concluyendo que, "en materia de corrupción, el bipartito es el del PP y Vox". Dicho esto, se dio el piro.

Cuca Gamarra, a María Jesús Montero: "Por mucho que intente taparlo, todo lleva al número 1". Tres preguntas le hizo la secretaria general a la viseprecidenta: "¿Desde cuándo usted lo sabía y lo tapó? ¿Ahora puede garantizar la limpieza del rescate de Air Europa? ¿Nos puede contar algo de las bolsas de Ferraz?". La también ministra de Hacienda acusó al PP de inventarse noticias y, "según el señor Semper (sic)", filtrarlas a los medios. Sería divertido que Borja Sémper empezara a referirse a Montero como "Móntero" o "Monteró" –lo de viseprecidenta tiene mi copyright, no fastidiemos–.

Elías Bendodo dio con una de las claves de la sesión: "Después de muchas sesiones de control, el presidente del Gobierno ha salido a defenderse, no a atacar. Por algo será". Réplica de Montero: "La corrupción del PP es sistémica. Este Gobierno, y más cocretamente (sic) este partido, cuando tiene partido conocimiento de algo irregular, actúa con absoluta contundencia". La última vez que escuché "cocretamente" fue en el sketch de las empanadillas de Martes y Trece.

Miguel Tellado, que preguntaba a Marlaska, le cantó a Bolaños la noticia de la imputación de Alvarone: "Imputado por unanimidad por la Sala Segunda del Tribunal Supremo por un delito de revelación de secretos". El ministro de Presidencia le escuchaba sonriendo. El portavoz parlamentario del PP, al titular de la cartera de Interior: "¿La UCO es un bulo, es fango? La UCO está investigando a su propio ministerio. El señor 1 es Pedro Sánchez; el señor 2, Ábalos, y, ¿sabe a qué conclusión llegamos? El señor 3 es usted, y es quien intentaba tapar la trama de corrupción". Gog y Magog, no sé, pero esto es una guerra en toda regla. A ver quién vence. A ver quién cae.

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