
Ilustrísimo ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, más conocido como Félix Bolaños, el fulero: la amnistía ha normalizado Cataluña, dijo para justificar la impostura. No, Sr. Bolaños, en Cataluña no se ha normalizado nada.
Ayer se lo espetaba con chulería a Cayetana Álvarez de Toledo en el Congreso de los Diputados: gracias a la amnistía y a la actitud valiente, inteligente y a la altura de miras de este gobierno se ha logrado la normalización política, social e institucional de Cataluña. No, señor Bolaños, en Cataluña sólo se ha normalizado la exclusión y la hegemonía nacionalista.
Es una ficción pretender asegurar que la prueba irrefutable de esa normalización es que hoy no se queman contenedores en las calles de Barcelona, o que preside la Generalidad un presidente socialista. Efectivamente, la preside un socialista no independentista, pero sus políticas diarias han asumido todas las políticas nacionalistas de calado, como reivindicar privilegios fiscales para Cataluña a costa del resto de españoles, o legitimar la exclusión de los derechos lingüísticos en la escuela, en los medios de comunicación, en el callejero y en cualquier institución. Cuando ya creíamos que Salvador Illa restauraría la Constitución en la escuela, no sólo no lo hace sino que prepara la expulsión de la policía y la Guardia Civil de Cataluña.
Siguen mandando en todas las instituciones los mismos de siempre, ahora en comandita con los socialistas. Y la población española arrinconada, despreciada, excluida y aún más satanizada que antes. ¿Para qué quieren quemar contenedores en las calles con el fin de lograr convertir la comisaria de la Policía Nacional de Vía Layetana en un centro contra la tortura franquista, si lo pueden hacer desde el Palacio de la Generalidad con manteles finos y todo pagado?
Lo que no sabe Félix Bolaños, y si lo sabe, lo calla, es que el independentismo se está rearmando, esta vez, con todos los presupuestos e instituciones del Estado y la complicidad del Gobierno de España. ¿Por qué no se romperá el apoyo de los nacionalistas a Pedro Sánchez? Bildu lo ha dicho claro: jamás permitiremos que este Gobierno caiga, porque es nuestro mejor cómplice para lograr nuestros objetivos.
No, señor Bolaños, no mienta, su Gobierno no dio la amnistía a los golpistas por "valentía, inteligencia o altura de miras", sólo porque necesitaban comprar una investidura. O, como lo dijo Cayetana ayer en su cara: "con ánimo de lucro".
Eso sí que es un bulo, y no la sarta de insultos que le dedicó a Cayetana Álvarez de Toledo ayer en el Congreso: "Usted es la historia viva del Bulo. Y el PP lleva la mentira y el bulo en el ADN". Esa proyección siniestra y una retahíla de argumentos ad hominem fue todo lo que se le ocurrió para rehacerse de la interpelación en la que dejó a su Gobierno en cueros:
Efectivamente, tenía sobradas razones para satanizarla, acababa de poner blanco sobre negro la toxicidad de su Gobierno. Hasta el punto, que le llevó a plasmar sin rubor alguno la estrategia del sanchismo destinada a convertir la dialéctica política en un cenagal de bulos y mentiras donde una y otra se disolvieran. Esa sucia maniobra diseñada por su Gobierno se empezó a fraguar desde el momento mismo en que las mentiras de Pedro Sánchez ya no había madre que las reciclase. Si él no podía ser creíble, que no lo fuera nadie, confiando en que su poder mediático impusiera su relato al de la oposición. Y Félix Bolaños, ayer, con total impunidad, plasmó esa estrategia con una arrogancia impropia de un hombre de bien.
Ante tanto descaro, sólo queda lamentarse como hiciera Cicerón: "¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?". O dar la batalla cómo la dio ayer una Cayetana cada día más irrebatible. Merece la pena escucharla y escucharle. Un maltratador que quiere reducir a una mujer al silencio; y una mujer que lo enfrenta con coraje e inteligencia. Con esta ironía sublime rebatía sus insultos:
"Qué sería este Gobierno sin ultras? Sin Bildu, sin Puigdemont, sin Junqueras, sin Franco. Qué sería de él sin la polarización. Como son incapaces de gobernar por adhesión, intentan gobernar por odio, levantan muros entre españoles, juegan al divide y vencerás y reescriben la historia". Para acabar con esta lección para demócratas: "La Transición fue una conversación entre los distintos. Esa conversación fue posible gracias a la inteligencia y a la buena voluntad. Sin estudios, sin conocimientos, sin rigor, sin respeto a la palabra y a los hechos, sin un pensamiento profundo, sin una visión a largo plazo, la política se envilece y la democracia caduca. Sin inteligencia no hay acuerdo, sólo enfrentamiento gutural y sectario que nuestra Constitución derogó. El Gobierno ha hecho lo imposible por socavar el suelo de valores que nos unen, ha sustituido la buena voluntad de los constituyentes por una mala fe destituyente, y sin embargo, el suelo español sigue firme. La inmensa mayoría de los españoles coincidimos en lo esencial, la igualdad, la libertad, la nación y también en una serie de cosas que no se hacen, no porque que estén legalmente prohibidas, sino porque son moralmente inaceptables. No se borran los delitos de otros políticos a cambio del poder; no se mantiene a un fiscal general imputado por intentar destruir a una rival; no se ataca, calumnia y hostiga a un juez por investigar a tu mujer; no se le dice a un compatriota sepultado por el lodo, ‘si quiere más recursos que los pida’, y no se pacta con un partido que justifica el coche bomba y el tiro en la nuca… Y aquí un inciso, ¿se imaginan ustedes por un instante que en esta cámara hubiera un partido que justificase haber matado a judíos? ¿A qué no? ¿Entonces, por qué les parece normal, y hasta democráticamente saludable, que haya aquí un partido que justificase secuestrar y matar españoles? Eso es Bildu, heredero del odio que el gobierno blanquea y agita".
La contestación de Bolaños fue un barrizal de argumentos ad hominem. Cayetana no se amilanó: "Mejor es ser perdonavidas que un perdona muertes excarcelando etarras".
PD: "Bolaños, ¡mentiroso!". ¿Esto es un bulo o una evidencia?