Menú

Los errores del PP con Junts, el partido golpista

A Junts sólo le interesa participar en la política nacional para destruir España mientras la saquea.

Cunde la percepción en un sector del PP de que Junts es una opción de futuro imprescindible para acabar con el sanchismo. Tal creencia se funda en la presión que el partido del golpista prófugo Carles Puigdemont ejerce sobre el Gobierno de Pedro Sánchez y en la coincidencia con el PP en algunas votaciones relacionadas con la política fiscal del Ejecutivo.

Que el PP y Junts hayan votado lo mismo frente a asuntos como el impuesto especial a las compañías energéticas no debería hacer perder de vista a los populares que a Junts sólo le interesa participar en la política nacional para destruir España mientras la saquea gracias a su apoyo a Pedro Sánchez en lo que no es más que un chantaje aceptado y alentado por el propio presidente del Gobierno.

Puede que Junts parezca en ocasiones un partido normal, pero nada más lejos de la realidad. Se trata de una organización golpista que no disimula su objetivo separatista. Ningún dirigente de esa organización ha mostrado el más leve arrepentimiento por el desastre social y económico en el que sumieron Cataluña. Y no hay ningún signo de moderación en Junts por mucho que los empresarios que manejan los círculos catalanes y fomentaron por activa o pasiva el "Procés" pretendan convencer a Alberto Núñez Feijóo de lo contrario.

Junts no es de fiar y si en algo se parece a la vieja Convergencia que algunos añoran es en la voracidad en la extracción de recursos públicos que tuvo su colofón en el llamado 3%, aunque el porcentaje de las comisiones de los Pujol y compañía era mucho mayor. Convergencia nunca fue un partido de gobierno para España (Pujol rechazó todos los ministerios que le ofrecieron tanto el PSOE como el PP) y a lo que se dedicó con todo ahínco fue a sentar las bases que se materializaron en el golpe de Estado de 2017.

Que haya dirigentes del PP que consideren que Junts es un partido respetable no quiere decir que realmente lo sea. Para eso debería prescindir en primer lugar de Puigdemont, cuya situación legal alude a cualquier cosa menos a la respetabilidad. Cualquier paso a la moderación por parte de Junts sólo tiene como objetivo recuperar el poder prestado al PSC en Cataluña para volver a la asonada permanente y agudizar la exclusión del idioma español, la marginación de quienes lo hablan y convencer a la ciudadanía que todos sus males residen en España.

La independencia es el objetivo fundamental de Junts. Todo lo demás es circunstancial. Lo han dicho todos sus dirigentes, empezando por el prófugo, que desprecia por igual al PSOE y al PP. Tal vez eso es lo que confunde a algunos dirigentes del PP. Eso y los consejos interesados de los mismos representantes del empresariado catalán que les hablan de un Junts pragmático que no es más que una versión interesada de la realidad de ese partido.

Cortejar a Junts es, por tanto, un error de índole moral, tragar el anzuelo otra vez de un catalanismo moderado que no ha existido nunca. Pero lo es también estratégico, porque ese cortejo con los nacionalistas ha implicado tradicionalmente la desafección de una parte no menor del electorado al que Vox se le presenta como una alternativa sin mácula y muy alejado de cualquier veleidad pactista con los separatistas. Junts no ha cambiado ni va a cambiar. Lo único que le interesa es exprimir a Sánchez y no lo va a dejar caer por mucho que Puigdemont amenace con cuestiones de confianza de fogueo y por mucho que el PP aplauda las maniobras del fugado.

Temas

comentarios

Servicios

  • Radarbot
  • Libro
  • Curso
  • Alta Rentabilidad