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La curiosa reencarnación de Guarren (escríbase Warren) Sánchez

Una de las enseñanzas más notables de aquel primer Guarren Sánchez era que lo difícil no es obrar mal y luego arrepentirse, sino al revés.

Salvo para los forofos de las mancias – esas hablillas sin fundamento ni falsación posible que proliferan ante la huida de una auténtica autoridad divina -, la reencarnación es imposible. Se juega con ella como se juega con casi todo en nuestros días, pero a la hora de la verdad eso de hacerse carne de nuevo en una persona, animal o cosa, no parece una buena idea. Ni siquiera parece posible salvo, claro está, para la Inteligencia Artificial que, como su nombre indica, no es natural.

Eso creía yo hasta este Día de los Inocentes de 2024 cuando paseando por Youtube topé con una divertida y aguda actuación de los históricos miembros de Les Luthiers, tal vez en 1987, no estoy seguro y no sé dónde. Estos compatriotas argentinos – se les concedió por sus méritos la nacionalidad española en 2012 -, dedicaban uno de sus números al sectario, fundador de una secta, Guarren (escríbase Warren) Sánchez.

Este Guarren (no olviden que se escribe Warren) Sánchez no se dolía porque le llamasen sectario. Es más, lo resistía bastante bien, hasta el punto que escribió al menos un libro, que se vendía en la puerta del teatro, que contenía todas las respuestas y recetas para todas las incógnitas y preguntas de sus seguidores. Guarren vendrá, decían sus heraldos, pero no en ese momento porque tenía unos asuntillos que lo retenían en Miami. ¿O era la República Dominicana? Lástima, lástima.

Los músicos cantaban más o menos: "Prepárate, hermano, pronto Guarren vendrá y con él volverá, volverá la esperanza, con él volverá, volverá la esperanza, volverá." Y el narrador, el gran Marcos Mundstock, por una vez sin el maestro Mastropiero, recalcaba: "Todavía faltan algunos días hermano ya podemos ir sintiendo como Guarren Sánchez se aproxima hacia nosotros ya podemos sentir su influencia hermanos tomémonos todo de la mano y sintamos cómo se acerca".

(Ya en ese momento me iluminó la imagen de otro Sánchez, también Guarren y tal vez mucho más, que llegó a la secretaría general de su secta, antes PSOE, hace unos años. Su novia política de entonces, Susana Díaz, contó que iba a quitarse la vida atada a las vías del tren porque él la había dejado (quién sabe si maniatado). El cínico sectario precisó que bien podría haberla dejado en otra parte. Pero no. En fin, consolóla, animóla (y traicionóla) pero, a pesar de todo, se unió a la secta.)

Eso se me vino a la cabeza cuando comenzó el testimonio de un sectario del montón, un amargado por su esposa, sus hijos, su trabajo y demás hasta que escuchó la voz grabada de Guarren Sánchez en un disco llamado Buscando el sendero (no, no era un Manual de Resistencia ni se llamaba Tierra firme). Desde entonces dejó de sufrir, de amargarse, de trabajar, dejó a la mujer y a los hijos y se dedicó a tiempo completo a la secta. Caso verídico, además de cierto, que me trajo a la cabeza los éxtasis de la Montero, o del bailón Iceta o del amado Ábalos, entre miles de creyentes fervorosos de otro contemporáneo Sánchez.

Una de las enseñanzas más notables de aquel primer Guarren Sánchez era que lo difícil no es obrar mal y luego arrepentirse, sino al revés, arrepentirse primero para después poder obrar mal muchas veces. Los sectarios le decían al Fundador: "Yo trato de arrepentirme pero por más que lo trato, no lo logro". Y Sánchez les respondía: "Únete a Guarren y tarde o temprano te arrepentirás".

Claro, ya me asaltó la duda de si me hallaba ante una auténtica reencarnación. Muchos de los que se habían unido a este renacido Guarren (escríbase Warren) Sánchez, reptaban ahora de juez en juez arrepintiéndose de todo lo que habían perpetrado tras conocer al fundador de lo que ya no cabe duda es una secta que arrebataba la razón, la moral y la más mínima compostura legal a sus adictos. (Por si fuera poco, no se les devolvía el dinero cuando se les explicaba que el sentido de su vida era "yo qué sé").

A ver, fíjense en Koldo, o en Víctor Aldama, o en Begoña Gómez, o su hermano, el artista de extraño nombre, o en el alto cargo, aún, de la Montero, o en ministros varios, o en la famosa 20 minutos, la novieta de Ábalos, o algunos mandos de la Guardia Civil…La lista de los arrepentidos puede ser larga, cada vez más larga y cada vez más sorprendidos por la ausencia de un reencarnado Guarren Sánchez.

No fue hasta el final del número de los genios argentinos cuando comprendí que sí, que tal vez estaba ante una reencarnación de libro. Seguía el guión con la oración, el fervor histórico, parábolas de animales, las asechanzas de la maligna derecha, el cambio de manos del dinero de los demás (a las manos de la secta), las recetas místicas para perder peso político, la trans-fornicación…Y entonces se desveló por qué Warren (pronúnciese Guarren) Sánchez no acudió al acto. Estaba en Miami, detenido por el FBI, por vender humo chungo, bueno sí, no ideológico, a los sectarios.

Ya no tuve duda. Sí, se podía haber producido una reencarnación de aquel Guarren en otro Sánchez. Mutatis mutandis, claro. No se apuren los sectarios porque después del trago penal "pronto vendrá y con él volverá, volverá la esperanza, su mensaje de paz, de fe y de libertad (bajo fianza)". Bueno, así terminaba el Warren Sánchez de Les Luthiers. Veremos qué pasa con el otro, presuntamente, reencarnado. Crucen los dedos.

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