
El pasado lunes, casi a la misma hora de la noche, en Granada y Sevilla ocurrían dos acontecimientos que revelan la profunda verdad de una España partía como un corazón además de doblá. En los Reales Alcázares, bajo una lluvia ya perversa, una cola aparaguada de casi 200 personas esperaban asistir al acto sobre la Hispanidad que organizaban los historiadores de Sevilla y la Fundación Neos, con el incansable y entero Jaime Mayor Oreja al frente.
En Granada, Macarena Olona se disponía a dar una conferencia en la Universidad cuando un nutrido grupo de izquierdistas se agolpaba a la entrada para impedirlo. Pero ella no se acobardó y "voló" sobre las cabezas de los agresores para eludir la amenaza. Y dio la conferencia aunque, eso sí, ha sufrido lesiones causadas en el escrache como las sufrieron también los policías que la defendieron del ataque.
Sí, cada vez hay menos dudas de que desde 2004, tras el atentado del 11-M, el PSOE de Suresnes, un PSOE que había sufrido (muchísimo menos, eso sí, que la UCD y el PP) los atentados de ETA por haber asumido la Transición y la democracia constitucional, se dedicó a bailar con los lobos y a vestirlos de corderos.
Hay quien piensa, tal vez con fundamento más sutil, que en realidad fue el infame asesinato de Miguel Ángel Blanco el que proporcionó la estrategia frentepopulista a un PSOE que había perdido las elecciones. Carlos Rodriguez Estacio, autor del imprescindible libro La tribu caníbal, me inspira esa deducción. Tras la intensa reacción nacional contra los asesinos de la España callada hasta entonces, los nacionalismos vasco y catalán, los recolectores de nueces, y su Pacto de Estella le mostraron el camino al social-comunismo para volver al gobierno.
Ya no se recuerda porque la memoria es frágil y la verdad lo es más aún. Pero antes que Vox, ahora convertido en muñeco diabólico de una extrema derecha fabricada por los expertos en manipulación, el objetivo del cordón sanitario fue el PP más liberal, el de Aznar, aunque durase bien poco en ejercicio. Tras aquello, lo que sobrevino fue un PP entregado al relato de quienes ya habían decidido romper España para que las tribus agresoras, de la mano de un Zapatero felón, descuartizasen lo que quedara de España.
Por eso, el acto de ayer en Sevilla, con el diario ABC de sostén, fue reconfortante. Principios, libertad y respeto. Algo que debería ser normal en una democracia sana ya es hoy un milagro de la convivencia. Recuérdese Granada y Olona. Hacía tiempo que no asistía a un encuentro tan concurrido, pese al elevado nivel intelectual allí anunciado. Y hacía más tiempo aún que no experimentaba la brillantez de unos ponentes que con pocas pero fecundas palabras avivaron la esperanza en el ánimo de los asistentes.
El catedrático de Historia medieval Rafael Sánchez Saus habló del Rey "verdadero" y "justo", Fernando III de Castilla y León, que hizo posible la experiencia de convivir con "otros" en hebreo, en árabe y en castellano y preparó a las sucesivas generaciones de españoles para el extraordinario encuentro que fue América para extender a España en la Hispanidad.
Alberto Garín, arqueólogo, arquitecto y erudito e influencer mediático de la Historia, aclaró de un plumazo el proceso de las independencias de las nunca colonias españolas sino virreinatos y cabildos, a pesar del rey Carlos III que las llamó nigrolegendariamente así para asumir las tradiciones ilustradas francesas. Fue la descomposición de la monarquía española la causa principal de la disgregación, ayudado, claro está, por los nunca amigos, ingleses y franceses.
El escritor peruano-sevillano Fernando Iwasaki avivó la llama de la Iberoamérica de 1929 enumerando escritores de aquel lado del charco que vivieron en Sevilla desde principios del siglo XX haciendo posible la resignificación americana de Sevilla. Por si fuera poco, lanzó la propuesta de fraguar una Casa de América en Sevilla, como en Madrid y Barcelona, para conmemorar en 2029 el centenario de aquel acontecimiento.
Finalmente, Jaime Mayor, resumió con gravedad la deriva de una España donde no hay gobernantes sino administradores de una nueva leyenda negra, esta vez promovida desde dentro, que está intentando sustituir el crimen que nos ha doblado como método por la mentira como costumbre para partirnos. España y Occidente están entrando en una nueva etapa, no un final, pero hay que empezar de cero y luchar por principios y valores de una España común y rearmarse moralmente con la verdad.
Qué diferencia este acto con el de Granada y los reventadores profesionales. Qué diferencia con Pedro Sánchez recibiendo con sonrisas a Bildu en Moncloa. Qué diferencia la claridad de esta contemplación con la miope y estéril mirada de una oposición que no se opone más que a sí misma. ¿Es que no vamos a ser capaces de enderezar el entuerto de España?
