
Que la desfachatez no tiene límites es cosa sabida y precisamente por eso se llama así. En el italiano de origen, viene a significar descaro, desvergüenza, indiferencia por la más mínima coherencia personal entre el dicho y el hecho. Completando a Lenin, además de la libertad, la verdad ¿para qué?
Ya que estamos con el italiano y las mentiras recordemos que Fernando Ballano ha contado que un trolero de Esquerra Republicana de Cataluña en plena Guerra Civil, mucho antes de los de secta de la ordinalidad, Francesc Roca Matamoros, relataba en sus Memorias que en la España nacional "las fértiles tierras de Andalucía, habían sido repartidas en su mayor parte a familias italianas" o que la Legión tenía 31 Banderas cuando nunca pasó de 18, ni siquiera entonces. No, no hay límites para la osadía de los falsarios. Embuste tras embuste.
Que ahora dos líderes del PSOE, presidente y ex presidente del gobierno de España, pretendan enfundarse el traje de un Bolívar (que no es buena pieza) redivivo en Venezuela o quieran maquillarse como defensores de una futura democracia persa, no es más que otro ejercicio más de estos dos frescos procaces que abusan de la credulidad de los ciudadanos españoles con una tropa de voceros cómplices.
No es fácil desmontar las ficciones buleras de estos individuos sobre ambas tiranías, sobre todo en un momento en que al aparato le interesa sobremanera diluir el efecto posible del Manifiesto Socialdemocracia 21. Ya se sabe que cuando alguien con poder no quiere que algo se escuche, ordena a los sicarios elevar el nivel de ruido en los alrededores. Hace falta un rato largo hurgando en los papeles para separar el grano de la paja y dejar que la verdad se imponga.
Comencemos por Venezuela. Parece una broma, pero a estos cínicos les importa un pepino la realidad de su comportamiento, más que sospechoso de complicidad, con la dictadura del Helicoide. De hecho, algunos presos allí recluidos sin respeto alguno a nada, han relatado cómo Zapatero conoció ese centro de tortura y que incluso pidió a algunos de ellos que no denunciaran su situación porque podrían entorpecer sus "mediaciones".
El impudor moral de este sujeto es reflejado por él mismo en su libro La solución pacífica. Cuenta que fue la oposición venezolana quien requirió su presencia negociadora pero que se hizo amigo de otros dos Rodríguez, Jorge y Delcy, que lo llamaba su "príncipe", además del propio déspota Maduro. "…he podido mantener una relación fluida, incluso de confianza, con personas del Gobierno de Maduro, especialmente —como se sabe— con Jorge y Delcy Rodríguez", confiesa.
¿Y cómo es posible tal relación cuando sabían con detalle las circunstancias carcelarias y de represión de la oposición venezolana, desde Leopoldo López a María Corina Machado? ¿Cómo lo es si se ha visitado y se conocen las condiciones de vida de los presos en los centros de tortura de la dictadura bolivariana? ¿Acaso no conocía el éxodo de ocho millones de personas? ¿Acaso no los crímenes y andanzas de Diosdado Cabello, el propio Maduro y otros? ¿Cómo es que nunca llamó dictadura a la dictadura y presos políticos a los presos políticos? ¿Por qué no denunció el fraude electoral de 2024?
La realidad es que desde el comienzo de la dictadura sólo fue el PP y, tras su nacimiento, Vox, los que se han enfrentado a la tiranía bolivariana con la que se han tenido incidentes diplomáticos serios. Con Zapatero, ni siquiera con la expulsión de Luis Herrero en 2009, se hizo gran cosa y no digamos nada desde que los bolivarianos españoles entraron en el gobierno de Pedro Sánchez. ¿O es que Delcy no pisó Madrid a pesar de la prohibición de la Unión Europea? Connivencia total o indiferencia hacia el dolor venezolano.
Ahora que Trump ha dejado claro que el cuento se ha acabado y combate estas tiranías, corren los farsantes a reclamar una postiza autoría de liberación cuando han consentido, comprendido y contemporizado – y ya veremos qué más -, con las dos abyectos regímenes de terror y miseria. Zapatero debe recordar, digo yo, que Irán fue uno de los que apoyaron su cacareada Alianza de Civilizaciones. Sí, hombre, haga memoria histórica de la buena. ¿O es que en 2004 Irán no era un régimen teocrático y represor islámico que ya había asesinado a miles de personas?
Ni Zapatero, ni Rajoy ni Sánchez han dado señales diplomáticas de vida contra el régimen iraní. El único que lo condenó fue el gobierno de José María Aznar en 1997, que, con motivo de una sentencia judicial alemana que señalaba al gobierno de los ayatolás por impulsar el terrorismo de Estado, que condujo a su apoyo a Hezbolá y Hamás, llamó a consultas al embajador español en Teherán. Y eso es todo. Ni una muestra pública de compasión por los miles de ejecutados (se calculan en más de 30.000) desde la gran purga de 1988 y de los asesinatos en cadena de 1998 hasta ahora.
Eso sí, cuando los ejecutados a cientos se apilan en las calles y Trump anuncia que no va a consentirlo, el gobierno de Sánchez, en el que estuvo el bien pagado por Irán, Pablo Iglesias, y sigue estando la banda podemita, anuncia que ha convocado al embajador iraní en España para trasladarle su "enérgica repulsa y condena" a la represión popular ante las manifestaciones del pueblo iraní. Qué vergüenza da.
¿Libertadores de Venezuela e Irán? Dos mujeres han recibido recientemente el Premio Nobel de la Paz, una, María Corina Machado en 2025 y otra, la iraní Narges Mohammadi, en 2023, mientras cumplía diez años de cárcel y latigazos por su defensa de los derechos humanos y su denuncia de la situación de la mujer bajo la tiranía de los ayatolás. A una no la ha felicitado Sánchez por su galardón y a la otra, tampoco. Zapatero dice, en su libro de 2025, no conocer a la primera y, al parecer, no desea ninguna alianza de civilizaciones con la segunda. Sólo con los tiranos, semper.
Tal vez sea porque esta heroína democrática dice en su libro Tortura blanca. Entrevistas con mujeres iraníes encarceladas: "Como pueblo de Irán exigimos democracia, libertad, derechos humanos e igualdad. La República Islámica se erige como el principal obstáculo para la expresión del anhelo colectivo del pueblo…Aspiramos a construir con solidaridad y vigor un proceso pacífico e imparable cuyo fin sea alejarnos de un gobierno religioso tiránico y restaurar la gloria y el honor de Irán, y que así el país esté a la altura de su pueblo." Vaya bochorno para el feminismo felón que nos asola.
La desfachatez de este dúo de malvados, y de la izquierda que gobiernan, no tiene límites. Estos sí que son fachas, fachas de desfachatados.
