
Las vacunas se hacen con microbios ( virus,bacterias,parásitos, hongos) , o completos, o con parte de ellos, o con sus productos.
Las que utilizan microbios completos producen más efectos adversos, y las que utilizan parte, menos. De este último tipo son las vacunas ARNm contra la COVID, que inducen la fabricación de sólo una parte del virus, la proteína S , que es la que nos interesa que el cuerpo recuerde, se haga inmune a ella, y consiguientemente, al virus.
Las vacunas ARNm contra la COVID tienen efectos adversos, pero los beneficios superan en mucho a los riesgos. La COVID aumenta el riesgo de infartos, o tromboembolismo venoso o pulmonar ( un famoso politico estuvo muy grave por ello). Pero la vacuna no aumenta estos riesgos: por lo tanto el riesgo cardiovascular es de 4 a 15 veces mayor en los no vacunados que en los vacunados, ya que los no vacunados se infectan más, y más intensamente . El único riesgo que aumenta la vacunas es el de miocarditis, pero también es menor que el que produce la COVID ( 20 por millón vs 2760) , y además es leve y transitorio .
A pesar de su buen perfil de seguridad, los antivacunas han utilizado las redes sociales y la TV para extender sus mentiras, como que las vacunas producen más trombos que la COVID, o que inducen magnetismo, aborto, esterilidad, o lo que han llamado "turbo cáncer". Todo ello es falso.
En concreto, hablando de cáncer, tenemos aclarar que el ARNm de las vacunas no se integra en nuestros genes. Es más,las vacunas contra la COVID reducen la mortalidad en los pacientes con cáncer, y no se ha detectado aumento de cáncer en los vacunados1. Además, un reciente estudio en vacunados versus no vacunados (28 millones de personas de 18-59 años) demostró que los vacunados tenían un 25% menos de mortalidad total, incluyendo cáncer2.
¿Quién está detrás de los movimientos antivacunales y cual ha sido el daño causado?
Lo explica Peter Hotez, inventor altruista de una vacuna contra la COVID, y que ha estudiado este fenómeno en EEUU. En su libro "The Deadly Rise of anti Science"3 afirma que al menos 200.000 muertes sucedieron en personas que eligieron no vacunarse. Y eso sucedió especialmente entre los votantes republicanos.
Según Hotez, la siembra de las dudas sobre las vacunas partió principalmente de la FoxNews, especialmente de Hannity, Ingram y, sobre todo, de Tucker Carlson, que comparó la vacuna con las lobotomías cerebrales.
No es raro que este periodista se haya revelado como un fan pro-Putin. En 2021, el "UK Foreign Office" y el "US State Department" señalaron a Rusia como fuente de desinformación masiva contra las vacunas occidentales.
La UE acusó de desinformación a China Comunista, y también Irán fue acusado por EEUU.
En Europa, al menos seis estudios muestran que la desconfianza hacia las vacunas era mayor en los votantes de derecha.
En España el papel desinformador lo jugaron el Toro TV y Alvise Pérez, que actualmente está siendo investigado por el Supremo por presunta estafa, financiación ilegal de partidos y un presunto delito electoral.
El caso de España merece subrayarse, ya que lo viví en primera persona como portavoz de sanidad del Grupo Parlamentario VOX. Desde que comenzó la epidemia, las iniciativas que registramos fueron todas para incentivar la vacunación. Fuimos el único grupo parlamentario europeo, entre los de la misma tendencia politica, que fue claramente provacunal. De hecho, la desconfianza vacunal entre los votantes de VOX disminuyó de forma rapida en el año 2021. Sin embargo, nos tuvimos que enfrentar a unas fuerzas antivacunales muy poderosas, tanto dentro como fuera del partido.
Hay algunos autores que atribuyen a la ambigüedad de los politicos de derecha el que su electorado haya sido menos provacunal. En EEUU , la mitad de los representantes republicanos se negaron a revelar su estado vacunal. En España, Abascal hizo lo mismo en una famosa entrevista que le hizo Federico Jimenez Losantos el 17-9-2021.Podría disculparse argumentando que revelar el estado vacunal puede descubrir de forma indirecta datos personales de salud, pero fuese como fuese, lo cierto es que un estudio ha mostrado que desde esa fecha la resistencia a vacunarse de los votantes de VOX aumentó claramente.4
¿Tener dudas respecto a las vacunas, es lo mismo que ser antivacunas?
La primera pregunta tiene una respuesta inmediata: no. Es lógico desconfiar de una técnica que se cree nueva; pero la verdad es otra: en un anterior artículo he descrito como la tecnología de vacunas ARNm se estaba desarrollando desde el final de los 90. Los cientificos estaban preparados y la prueba es que en 10 meses teníamos una vacuna.
Otra razón de la desconfianza anti vacunas es que se las asoció con medidas coercitivas, como la obligatoriedad de vacunarse. En España hemos tenido la suerte de que la vacunación es libre. Además el Comité de Bioética de España defendió, frente a la obligatoriedad, el remarcar su exigencia moral y no un deber legal. 5
Una razón más para la desconfianza ha sido la oscuridad con la que se han realizado los contratos entre la UE y las empresas fabricantes de las vacunas, como tuve ocasión de mostrar desde la tribuna del Congreso.
Por último, el sistema voluntario de notificación de efectos adversos es un coladero de reportes falsos, como demostramos al poder registrar en él nombres como Batman o Ironman6
Distinto es el caso de los movimientos antivacunales, más dificiles de combatir porque reflejan actitudes politicas maniqueas y fanáticas. Ya han pasado de ser meros movimientos antivacuna a un organizaciones anti-ciencia, que identifican y acosan a los cientificos como miembros del poder "woke". Y es muy alarmante que el actual secretario de estado para la salud de EEUU, Bob Kennedy Jr, sea su lider máximo.
Es obligación de todo médico combatir estos movimientos no sólo porque atentan contra la salud, sino porque van en contra de los fundamentos de la sociedad occidental:la ciencia y la razón.
¿Qué debemos hacer para disminuir ambas actitudes?
En primer lugar, debemos explicar que el método cientifico es un proceso de aproximación a la verdad objetiva, adquiriendo progresivamente conclusiones cercanas a ella. Estas conclusiones sólo deben refutarse mediante el mismo método, no mediante opiniones o creencias.
Segundo, los cientificos deben hacer un esfuerzo de comunicación, utilizando las mismas redes que los antivacunas, pero diferenciandose de ellos, siendo honestos. Requiere más esfuerzo, porque la mentira siempre va más deprisa que la verdad, que, como dijo Gracián, llega tarde y cojeando.
Tercero, los politicos deben ser transparentes, a pesar de que vaya en contra de la actual práctica maquiavélica del poder.
Y finalmente, los ciudadanos deben exigir que todo el proceso, desde el de investigación de medicamentos hasta su adquisición por los gobiernos, sea transparente y fiscalizable.
1 Mues KE, Zhou CK, Gerber JE, et al. Vaccine. 2025;64:127691. doi:10.1016/j.vaccine.2025.127691.
2 Semenzato, L. Et al JAMA Network Open, 8*(12), e2546822. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2025.46822
3 Hotez, Peter J.. The Deadly Rise of Anti-science: A Scientist's Warning (English Edition) (p. 5). Johns Hopkins University Press. Edición de Kindle.
4 Serrano, I.,et al (2023). The far-right and anti-vaccine attitudes: Lessons from Spain's mass COVID-19 vaccine roll-out. *European Journal of Public Health, 33*(2), 215–221. https://doi.org/10.1093/eurpub/ckac245
5 Federico de Montalvo. ¿Vacunacion obligatoria? ABC ,21-1-22
6 Carlos Cuesta, en OKdiario , 2/2/22
Doctor en Medicina. Exdiputado por Vox.
