La cosa es clara: o Trump o esclavitud. No hay discusión sobre este asunto, solo alevosos matices. El dictador ha caído. Una oleada de entusiasmo ha llegado al hombre libre. Hoy venezolanos somos todos. Todos queremos ser liberados de las cadenas de la esclavitud. También España podría ser liberada de las garras del comunismo y el socialismo. La dictadura venezolana se desmoronará totalmente en un plazo brevísimo. La operación militar dirigida por el único hombre de Estado que hay hoy en el mundo, Donald Trump, constituye un momento extraordinario, cumbre dirían nuestros castizos, del único programa intelectual y político de envergadura, después de la Segunda Guerra Mundial, que puede acabar definitivamente con el comunismo y el socialismo en todas sus versiones, incluidas las narcoterroristas, especialmente en el continente americano y, por extensión, en una parte del llamado mundo occidental, o sea, Europa.
El acontecimiento liberador de Venezuela fue anunciado de múltiples maneras por la Administración de EE.UU., se resaltó con especial sutileza en el Paper (Informe, Documento o Plan de acción) de noviembre de 2025, firmado por el Presidente de los Estados Unidos, elaborado, seguramente, con la colaboración de todo su Gobierno y de todas las instituciones vinculadas al ámbito de la Inteligencia y de la esfera del Derecho. Su título es inolvidable Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América. El apartado dedicado al Hemisferio Occidental, o sea, el llamado Corolario Trump, es preciso. Contiene los fundamentos de legitimación política y moral de la acción liberadora llevada a cabo en Caracas bajo las órdenes de Trump: "Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografías clave en toda la región. Negaremos a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio. Este Corolario Trump de la Doctrina Monroe es una restauración sensata y contundente del poder y las prioridades estadounidenses, coherente con los intereses de seguridad de Estados Unidos. Nuestros objetivos para el hemisferio occidental se pueden resumir en Alistar y expandir. Reclutaremos a nuestros aliados consolidados en el hemisferio para controlar la migración, detener el tráfico de drogas y fortalecer la estabilidad y la seguridad terrestre y marítima. Nos expandiremos cultivando y fortaleciendo nuevos socios, a la vez que reforzamos el atractivo de nuestra nación como socio económico y de seguridad predilecto del hemisferio."
Léanse este documento despacito los del PP, empezando por la exministra de Exteriores de España, Ana Palacio, que no para de decir "vaguedades" buenitas contra Trump del corte de Greta Thunberg. Por favor, quién en sus cabales puede decir que Trump "ejerce el poder sin envoltorios normativos universales"…, esta señora parece igualar a Trump con Putin y Maduro, o sea, no distingue entre una democracia liberal, quizá la más desarrollada del mundo, con un régimen totalitario. Quien siga a este tipo de "críticos" de Trump, corre el riesgo de ser llamado no solo buenita sino aventado, "analista" de la nada y el engaño, que aún creen que mañana volverá Biden y Kamala Harris. Y el "derecho internacional" que ellos utilizan en su beneficio…
Entre los que desprecian y atacan a Trump sin otro argumento que no sea meterse con su pelo, o sus formas de dirigirse a los periodistas, cabe hacer una sencilla clasificación. Por un lado, están los comunistas y los socialistas que, obviamente, están temblando, porque el Corolario Trump más temprano que tarde puede llegar a Europa y, por supuesto, a España. Se comprende que Sánchez, Zapatero y toda esa gente del gobierno que han colaborado estrechamente con la dictadura de Venezuela estén preocupados. Bastaría que en el juicio oral, que se llevará a cabo por un Tribunal norteamericano contra Maduro, saliese citado un nombre, solo su simple cita, sin necesidad de que estuviera relacionado directamente con alguna causa criminal de la narcoterrorista dictadura de Venezuela, para que la Justicia, el Gobierno y el Legislativo norteamericano tomaran la iniciativa para "procesar" e "investigar" al citado personaje y a su país. Bastaría que saliese, en efecto, a la palestra en ese juicio el nombre, pongo solo un ejemplo, de Rodríguez Zapatero o de Josep Borrell para que la entera nación norteamericana se movilizase para saber si detrás de esos nombres estaban España y Europa respectivamente.
Y, por otro lado, entre los "críticos" de Trump nunca debemos olvidar a las "almas bellas" (otra manera de llamarle a las buenitas), que desprecian al hombre de Estado con "razonamientos" del tipo: "Todo esto lo ha preparado Marco Rubio y Trump está solo para firmar". Indocumentados. Estamos ante el equipo de gobierno más cohesionado de la historia de EE.UU. Ni siquiera se enteraron del discurso de hace un año de JD. Vance sobre el fracaso de Europa ante Putin, Xi Jinping y la ideología Woke.
Lo dicho, querido lector, o Trump o esclavitud. No queda otra. Y a las "almas bellas" que les vayan dando, porque no hay acción de Trump que no esté respaldada por un programa radicalmente democrático de gobierno. Un programa universal. Quien separa la palabra de la acción a la hora de hablar de un grandioso político, Donald Trump, ni sabe lo que llevan adentro las palabras ni qué cosa sea la política.

