
Es costumbre entre nuestros políticos opinar conforme a lo que creen que su electorado quiere escuchar de ellos. Algunas veces, sin embargo, no es posible siquiera atisbar qué piensa la gente y entonces se ven obligados a marear la perdiz a la espera de que el pueblo se exprese en un sentido o en otro. Es lo que ocurre con lo de Groenlandia. Francia, Alemania, Noruega y Suecia han decidido enviar tropas hasta la isla para defenderla de una posible agresión de Estados Unidos. Los contingentes comprometidos son ridículos y tienen como exclusiva finalidad que, en caso de invasión, no sólo sean ciudadanos daneses los que mueran, sino también soldados de otras potencias de la OTAN para que Trump tenga la seguridad de que, de invadir, ofenderá no sólo a Dinamarca, que podría salirse de la alianza sin excesivo perjuicio para la organización, sino también a otros, sentenciando la institución a muerte.
¿Y nosotros? Nuestra reacción es muy divertida. La extrema izquierda se debate entre la atractiva idea de ver a soldados españoles enfrentándose con las armas a Trump y el supuesto pacifismo que gastan, que es lo que le pasa a Sumar. Podemos dice que no desea el envío de tropas, pero no por pacifista, sino porque la OTAN ya está muerta. ¡Ya quisieran! La verdad es que todavía no lo está. Rufián ve una contradicción en proteger a Ucrania, que no es de la OTAN, antes que a Groenlandia. Olvida que las tropas que, en su caso, se enviarían a Ucrania, serían para el mantenimiento de la paz, mientras que las que vayan a Groenlandia lo harían para combatir en caso de invasión.
El PSOE se atiene a su exigencia de respeto al Derecho Internacional, en Gaza, en Ucrania, en Venezuela o en Groenlandia. Ya, pero a ninguno de esos sitios ha enviado tropas a defender la legalidad internacional. Y, si quiere hacerlo a Ucrania, es porque lo hará sólo cuando haya un acuerdo de paz. En Groenlandia, no se trata de defender la ley, sino a un aliado amenazado de agresión por una potencia mucho más fuerte. ¿Quiere o no Sánchez hacerlo? La ministra de Defensa dice, naturalmente, que ya veremos.
El PP está igual de desconcertado y prefiere esperar, pues no sabe hasta qué punto hay verdadero riesgo de invasión, como si estuviera dispuesto a enviar tropas siempre que no haya peligro de tener que combatir y en absoluto quiera hacerlo si el peligro es real. Por otra parte, habiéndose entusiasmado con la acción de Trump en Venezuela, antes de saber que todo era para entronizar a Delcy Rodríguez, no les resulta fácil oponerse ahora con las armas a las ambiciones del magnate.
¿Y Vox? Vox no ha dicho por el momento ni pío. El partido se dice trumpista, aunque está financiado por Putin. Y, desde ese punto de vista le resulta difícil oponerse a ningún propósito de Trump. Pero, por otro, lo de Groenlandia no tiene un pase. Y no puede olvidar que, en España, además del antiamericanismo de la izquierda, existe, desde 1898, el de la derecha, que puede llegar a ser tan iracundo como el de la izquierda. Ya veremos por dónde salen. Mientras tanto, están como todos, a esperar a ver cómo respiran las bases.
