
Puede que nos hiciera gracia lo del "Chocho volador" que inventó el Tito Berni. Puede que nos hiciera esbozar una sonrisa oír a Ábalos decir que una de sus amigas "se enrolla que te cagas". Puede que despierte nuestra indulgencia que el presidente del Gobierno haya hecho catedrática a la ignara de su esposa. Puede que las mordidas y los sobornos no sean más que fruto de la picaresca de siempre. Puede que apoyar diplomáticamente a crueles dictaduras, como China y Venezuela, o corruptas satrapías, como Marruecos, esté remotamente justificado en una inmoral real politik. Puede que respaldar a Hamás con el antisemitismo de siempre se justifique por dar amparo al pueblo de Gaza. Puede que dejar a oscuras al país durante un puñado de horas para demostrar que somos más verdes y más renovables que nadie no sea más que una cuestión de dinero. Puede que la ineficaz gestión del ministerio de Transportes nos permita gastar bromas de gafes. Y puede incluso que el descarrilamiento de un tren sin viajeros tan sólo mereciera en su momento dar gracias a Dios porque fuera vacío. Pero, hasta aquí hemos llegado.
Lo del accidente ferroviario del domingo pasado es intolerable. Tratarán de esconder sus verdaderas causas. No pudiendo culpar al maquinista, harán responsable al vagón, que para eso lo están custodiando como nunca hicieron con los trenes del 11-M. Mucho más siendo propiedad de una empresa italiana, que sólo por eso ya es medio fascista y medio incompetente. Y, en cualquier caso, aquí no sabremos nunca a ciencia cierta, como con el apagón, qué ha pasado.
Pero, esto ya no es cuestión de dinero. Son 41 muertos. El grado de responsabilidad que tenga la falta de mantenimiento de las vías será discutible. Lo que no lo es sin embargo es que llevamos años con múltiples denuncias e incidentes que revelan la evidencia de que no se invierte en infraestructuras. Eso sin contar con las muy recientes quejas de los maquinistas que han protestado por los saltos injustificados de los convoyes al pasar por el lugar del siniestro. De forma que, en última instancia, es la falta de inversiones la responsable de la catástrofe en mayor o menor grado. Y la roñosería del Gobierno no es por capricho, sino que se debe a que Sánchez necesita nuestro dinero para comprar votos. Ellos, que llamaron asesino a Aznar, a Mazón o a Ayuso por mucho menos, ¿Cómo habría que llamarlos a ellos?
Pero no es cuestión de insultar, sino de hacer. ¿Qué harán ahora los medios de comunicación que venden su independencia para difundir las mentiras que pergeña el millar de asesores de Moncloa, que para eso sí que hay dinero, a cambio de la publicidad gubernamental? ¿Qué harán ahora los socios del Gobierno que se fingen indignados, pero que, cada vez que Sánchez escandaliza con sus corrupciones, ponen la línea roja unos metros más allá para justificar su complicidad? ¿Qué harán quienes venden su voto por un incremento de su pensión, por un aumento de su salario de funcionario, por recibir el Ingreso Mínimo Vital o por una subida del Salario Mínimo Interprofesional? ¿Qué harán en definitiva aquellos españoles a los que, por emplear las mismas palabras de Sánchez, les "renta" este Gobierno? ¿Qué hará la corte de pelotas del cine español con tal de seguir recibiendo subvenciones? ¿Qué harán todos ellos cuando lean los nombres, apellidos e historias de todos los fallecidos? ¿Qué harán?
