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Ahora ya no tuitea

No se puede utilizar una desgracia con víctimas mortales para hacer política, dicen los que rodearon las sedes del PP el 11-M, los del Prestige, el Yak 42, la DANA de Valencia

No se puede utilizar una desgracia con víctimas mortales para hacer política, dicen los que rodearon las sedes del PP el 11-M, los del Prestige, el Yak 42, la DANA de Valencia
Europa Press

Óscar Puente es un ministro que ha hecho de su presencia en las redes sociales una prioridad. Buena prueba de la importancia que otorga a la comunicación es que encargó a su equipo de asesores en el ministerio hacerle un resumen diario de lo que decían de él en los medios digitales, con el fin de tener siempre munición fresca para soltar sus chascarrillos contra la oposición. Como buen socialista, no llegó a plantearse en ningún momento que el presupuesto del ministerio no está para costear las obsesiones personales y que, como ministro, ha de asumir el coste político de la crítica periodística.

Gracias a esta labor de asesoría personal financiada por todos los ciudadanos, Óscar Puente ha pisado todos los charcos y ha utilizado cualquier pretexto para atacar a la derecha con la falta de tacto que le caracteriza. En especial se ha dedicado a atacar a Isabel Díaz Ayuso, porque los sanchistas comparten la obsesión enfermiza del líder y compiten entre ellos por ser el más pelota. Desde el lunes, sin embargo, el bueno de Óscar está más tranquilo y ya solo tuitea cosas de su ministerio.

El accidente ferroviario de Adamuz se ha producido en una infraestructura gestionada por un ministerio cuyo anterior responsable está encarcelado junto a su hombre de confianza y el número 2 del PSOE, acusados de cobrar comisiones ilegales por la adjudicación de contratos amañados. La empresa estatal encargada de los ferrocarriles, Adif, está involucrada en esos enjuagues y, además, servía de tapadera para pagar sueldos oficiales a las prostitutas del señor ministro. Los investigadores del terrible accidente valoran como una de las hipótesis más plausibles si el siniestro se produjo como consecuencia de las deficiencias del trazado ferroviario por un mantenimiento inadecuado de la vía. Una de las empresas subcontratadas para esa labor pagaba al asesor del anterior ministro un sueldazo mensual y abultadas comisiones, otro dato significativo que tendrá que ser valorado cuando la investigación finalice. Puede entenderse que Óscar Puente haya decidido suspender temporalmente sus mensajes ocurrentes contra Donald Trump.

No se puede utilizar una desgracia con víctimas mortales para hacer política, dicen los que rodearon las sedes del PP el 11-M, los del Prestige, el Yak 42, la DANA de Valencia o los que siguen llamando asesina a la presidenta de Madrid por las víctimas del Covid, como si no hubiera muerto nadie durante aquellos meses en el resto de España. Por cierto, son los mismos. La basura de siempre, que ahora pide a los demás que no se comporten como ellos en circunstancias similares.

¡Pero si acusaron a Mariano Rajoy de matar a Excalibur, el perro que hubo que sacrificar por el riesgo de contagio del virus Ébola! Por no hablar del pato del Manzanares, que murió de un síncope y la ultraizquierda madrileña acusó a Martínez Almeida de haberlo "asesinado" a petardazos, como consecuencia de una mascletá. Más tarde se descubrió que el palmípedo había fallecido por causas naturales ajenas a las tracas pirotécnicas, con lo que su caso pasó a engrosar la lista de fiascos izquierdista junto al bulo del culo, la navajita plateá, el sobre con balas, la bomba lapa y algunos más.

El personaje que lideró las acusaciones contra Almeida por el paticidio fue Álvaro Fernández Heredia, que en pago de sus méritos fue nombrado por Óscar Puente para presidir Renfe, el puesto desde el que ahora tendrá que lidiar con un accidente con más de medio centenar de muertos. Ahí lo llevas, Óscar Puente. Yo tampoco tendría ganas de tuitear.

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