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Queremos ser un país pobre y de pobres

A mayor número de inmigrantes no cualificados procedentes del Tercer Mundo, menor modernización tecnológica futura de la economía española

A mayor número de inmigrantes no cualificados procedentes del Tercer Mundo, menor modernización tecnológica futura de la economía española
Largas colas en la Embajada de Pakistán en Barcelona para regularizar inmigrantes ilegales | El Periodico

Todavía hoy sigue estando muy extendida la creencia de que el capitalismo fue una innovación debida a los ingleses allá a finales del siglo XVIII, pero lo único importante que inventaron los ingleses fue el fútbol. Porque el capitalismo, como tantos otros elementos constitutivos de nuestra civilización, lo habían implantado mucho antes los romanos. La razón de que ese error histórico continúe resultando tan popular tiene que ver con la ausencia de desarrollo tecnológico significativo durante el Imperio Romano. Carencia que, sin embargo, posee una explicación económica bien simple.

Los romanos, al igual que los atenienses antes que ellos, nunca se preocuparon por desarrollar tecnologías aplicables a la producción porque ninguna tecnología mecánica les iba a resultar más barata que la mano de obra esclava. Algo que, por cierto, continúa siendo tan cierto hoy como hace dos mil años. Por eso, a mayor número de inmigrantes no cualificados procedentes del Tercer Mundo, menor modernización tecnológica futura de la economía española. Si aspiramos a tener muchas más empresas y empresarios mediocres, atrasados, ineficientes y poco competitivos, la mejor vía para lograrlo será continuar llenando el país de inmigrantes procedentes de todas las regiones subdesarrolladas del planeta.

Pero yo quería hablar de cotorras, no de historia antigua y capitalismos mediocres. En Barcelona, resido cerca del Paseo Lluís Companys, arteria que conecta el Arco de Triunfo con la Ciudadela. Así que suelo cruzarme muy a menudo con los adiestradores de cotorras que allí intentan buscarse la vida a diario. Se trata de inmigrantes ilegales africanos cuya actividad consiste en atraer a las cotorras con el reclamo del contenido de una bolsa de pipas y, acto seguido, intentar conseguir algunas monedas de los turistas que quieran fotografiarse con ellas en la palma de la mano (otros se han especializado en alquilar una escalera de madera a los mismos turistas para que se puedan subir a la trompa del gran mamut de piedra que habita en el interior del parque). ¿De qué o de quién van a vivir a partir de la regularización masiva todas esas personas? Adivínelo el lector.

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