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Pedro de Tena

Lo visible y lo invisible de la tela de araña socialista

Han pasado quince años del escandalazo del caso ERE, pero la tela de araña sigue viva en Andalucía, invisible, y en España, cada vez más visible por el descaro grosero de Pedro Sánchez.

SEVILLA, 30/11/2024.- La expresidenta de Andalucía Susana Díaz (i) junto a los también expresidentes José Antonio Griñan (c) y Manuel Chaves (d), al comienzo del 41 Congreso Federal del PSOE reunido en Sevilla este sábado. EFE/ Julio Muñoz | LD/Agencias

Se cumplen ahora quince años del estallido del caso de los ERE en la política española. En resumen, un gobierno y un partido, socialistas (con aliados de la izquierda), decidieron usar el dinero público en beneficio político propio mediante un mecanismo subvencionador incontrolable de ayudas a empresas, sindicatos, militantes y alcaldes de zonas electoralmente sensibles. Esto es, se usó el poder institucional de la Junta de Andalucía para lucro de sus próximos. Ha sido lo visible.

Dicho de otro modo, corrompieron la igualdad democrática ante la ley y el derecho de todos a beneficiarse de la asistencia pública seleccionando a los beneficiarios según su interés partidario, eliminando todos los elementos institucionales de inspección, intervención y vigilancia.

El muñeco diabólico y sectario se vestía con el ropaje de la ayuda social a los andaluces necesitados en tiempos de crisis. Lo que ocultaba el artero disfraz es que sólo los necesitados que eran "de los suyos" lograban protección mientras que la inmensa mayoría de los afectados por la pandemia económica se quedaban sin nada. Corrupción al por mayor, injusticia infame, inmoralidad legal. Y, miserablemente, en nombre de la solidaridad.

El caso no está cerrado. Ni fue un "bulo" del PP – qué desvergüenza la de esa pésima candidata María Jesús Montero cuando tal cosa dijo -, ni una obsesión de la juez Mercedes Alaya. La macrocausa se dividió en más de 130 piezas separadas. Aunque han logrado revertir una condena vertebral del Supremo gracias a la toga manchada de Conde Pumpido, ahora queda pendiente su consideración por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Ha recordado Silvia Moreno en El Mundo que se han dictado hasta ahora 26 sentencias, de las que 24 han decidido condenar a decenas de militantes, altos cargos, afines e incluso "intrusos" en las prejubilaciones amañadas. A pesar del archivo de algunas piezas, quedan 60 en fase de instrucción. El caso ERE no se ha acabado a pesar de que se esté intentando silenciar desautorizando al Tribunal Supremo y se haya rebajado el peso de la ley para los condenados principales, dos ex presidentes de la Junta y del PSOE nacional, dos, y dos decenas de ex consejeros y altos cargos del PSOE.

La filosofía distingue entre lo visible y lo invisible, entre lo que percibimos y lo que se oculta a nuestra percepción a pesar de ser igualmente real. La tela de araña, metáfora adecuada para iluminar lo que ocurrió en Andalucía (y en el resto de España) tras la llegada al poder del PSOE en 1982, sólo ha sido visible en sus escándalos destapados y en sus consecuencias judiciales, pero sigue siendo invisible para la mayoría en lo que se refiere al tejido de sus hilos y al plan que lo dirige.

Hace más de 15 años que expusimos sistemáticamente en Libertad Digital cómo el PSOE, en las administraciones en las que pudo, la general, las autonómicas o las municipales, diseñó un plan de ocupación paulatina de las instituciones usando diferentes artimañas, unas veces de manera ilegal, otras bordeando, forzando o cambiando la legalidad y siempre de manera amoral y cínica. Se trataba de impedir la alternancia en el poder dando paso así a un régimen de hegemonía de un único partido.

Resulta invisible para muchos españoles, menos ahora que Pedro Sánchez está siguiendo el manual a cara descubierta, cómo la araña fue tejiendo la tela. Fue un largo proceso político legal en el que se estableció como normal, y cuando se pudo, como legal, la acaparación del poder institucional por parte del partido en el gobierno y la anulación de la oposición.

Se empezó penetrando el personal de las Administraciones Públicas mediante fórmulas diversas de modo que quedaran "sembrados" en ellas (así lo explicaría después Íñigo Errejón) los "durmientes" necesarios al servicio de las izquierdas para perpetuarse en el poder o en recuperarlo si fuese necesario. Se colocaron a miles, incluso en una Administración paralela a la reglada.

Luego se ocuparon las Cajas de Ahorro, gracias a su poder municipal, con Ley ad hoc para conseguirlo, completando el poder económico ya ejercido por la Junta andaluza. Desde ellas, se jugó con el dinero de los depositantes y terminó hundiéndose todo el edificio. Lo que iba a ser una poderosa Caja Única Andaluza pasó a ser el gran negocio de La Caixa con Unicaja como resto de lo que fue un potente entramado financiero. ¿Dónde está el dinero perdido?

Se ocuparon las gerencias sanitarias, la Inspección educativa y los rectorados universitarios, los medios de comunicación heredados del franquismo, gran parte de la plantilla inicial de la radio televisión andaluza, Canal Sur; se favoreció a los grupos de comunicación afines y se negó incluso la publicidad institucional y legal a los díscolos. Se estableció el sectarismo institucional premiando a los empresarios cómplices y castigando a los rebeldes, mediante la red de subvenciones, adjudicaciones y contrataciones, incluso en los cursos de formación profesional.

También se eliminaron los enemigos internos en los sindicatos y en otras organizaciones, incluso empresariales, condicionando las generosas ayudas a dirigentes "concertados" y se multiplicaron los chiringuitos y ONG ligadas al PSOE. La presencia de los hilos de la tela de araña se dejaba sentir incluso en las iniciativas culturales y las contrataciones feriales. Todo un armazón que, siendo poco visible para muchos, de vez en cuando estallaba como casos sonados de corrupción.(Chaves y el PSOE dejaron incluso de dejar préstamos personales a una Caja de Ahorros con el consentimiento de su cúpula. De ese nivel era la impunidad.)

A pesar de la derrota electoral de 2018, mucho de lo invisible de esta tela de araña sigue ahí gracias a la incongruente voluntad del PP de "heredar" la gestión de esta gran red de poder antes que anularla para impedir su reproducción cuando llegue el momento. Han pasado quince años del escandalazo del caso ERE, pero la tela de araña sigue viva en Andalucía, invisible, y en España, cada vez más visible por el descaro grosero de Pedro Sánchez.

El diseño es idéntico. El único cambio es que nuevas arañas se han sumado al festín que quiere devorar la democracia española y todo lo que nos recuerde su historia y sus reglas de juego. ¿Hay alguien que tenga un plan nacional para cortar uno a uno los hilos de esta estrategia de "reemplazo" constitucional?

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