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Federico Jiménez Losantos

La bofia de Zapasánchez contra la Policía Nacional, el régimen del 11M contra el del 78

No estamos ante el desarrollo normal de un modelo policial, sino ante la continuidad de algo más que un gobierno, el proyecto de régimen nacido el 11M

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, da un discurso durante la clausura de la jornada 'Desigualdad: es hora de actuar" este viernes. | EFE

El caso del DAO embraguetao ha mostrado, sin lugar a dudas, hasta qué punto el régimen golpista del Sánchez es la continuación agravada del que Zapatero fundó sobre los restos humeantes del 11M de 2004. Ese régimen, fue acertadamente descrito por Mayor Oreja (que acaba de publicar su libro de memorias Una verdad incómoda) como una enmienda la totalidad de la Transición y del régimen constitucional llamado "del 78", aunque, en rigor, comenzó hace cincuenta años, con la aprobación, en referéndum nacional, de la Ley de reforma Política, en la que la dictadura, llamada "orgánica", dio paso a la democracia sin adjetivos.

La legalidad franquista abrió paso así a la legalidad democrática, y España pasó "de la Ley a la Ley" y lo que los nostálgicos del paredón llaman engaño es el mayor monumento a la paz civil desde la constitución de 1874, obra de la derecha de Cánovas y todavía la más longeva de España, aunque la purria zapasanchista la olvide al apropiarse de la del 78, también obra de la derecha: Juan Carlos I, heredero de Franco a título de Rey, Adolfo Suárez, secretario general del Movimiento, y el gran guionista, Torcuato Fernández Miranda, después abandonado por el Rey y Suárez.

Rescatado de un prostíbulo para el yerno de un proxeneta

Según hemos sabido al estallar el caso en los medios, porque el Gobierno estaba al cabo de la calle desde hacía meses, el Jota, como llamaban al ya ex-DAO fue rescatado de una bronca en un prostíbulo de Valladolid, en la que el policía llegó a sacar la pistola por el policía de confianza de Zapatero, Segundo Martínez Martínez, que tapó el asunto y lo convirtió en su siervo, ayudado por Oscar Puente, entonces alcalde de Valladolid y amigo de las noches del Pisuerga, a los que después se unió el policía favorito de José Bono, el famoso -y no por bueno- Pardo Piqueras.

Los que conocieron al Jota antes y después de ese encuentro hablan de una verdadera abducción de un policía chulo y putero, pero bastante, fiable, en un tipo que, sin perder ninguno de sus vicios, bien al contrario, pasó a cometer cualquier fechoría o irregularidad que le mandasen sus verdaderos jefes. Llevaba sólo unos meses destinado en Zaragoza cuando llegaron Sánchez a la Presidencia y Marlaska al Ministerio del Interior, y le colocaron al Jota para lo que fuera menester. Y tanto lo usaron durante la pandemia, y tan descaradamente sirvió a aquella epopeya criminal, que al cumplirse el plazo para su jubilación, Marlaska, Segundo y Pardo Piqueras, se inventaron, con la ayuda de Bolaños en Justicia, una prórroga ilimitada en su trayectoria profesional. Lo contrario que a Pérez de los Cobos, al que jubiló Marlaska sin dejarle ascender a General, una infecta fechoría de las muchas que esmaltan su carrera bajo el sanchismo-zapaterismo. Porque si los policías particulares de Zapatero y Bono fueron los que eligieron a los favoritos de Marlaska y Sánchez, no estamos ante el desarrollo normal de un determinado modelo policial, sino ante la continuidad de algo más que un gobierno, el proyecto de régimen nacido el 11M de 2004 con la explícita tarea de corroer desde dentro y derribar el régimen constitucional de 1978.

Continuidad de Pumpido y prevaricación generalizada

Añádase otro personaje siniestro, declaradamente enemigo de la Ley, que se sucedió a sí mismo: Candido Conde-Pumpido, el Fiscal General del Estado con Zapatero, que dijo al tomar posesión que "no vacilaría en manchar su toga con el polvo del camino" y vaya si la manchó con la sangre de las víctimas de la ETA, con Peces Barba de celestino. Una vez detuvieron a Otegui y el cabecilla etarra dijo: "¿pero esto lo sabe Cándido Conde Pumpido?". Que era como decir: "no sabéis con quién estáis hablando". Era el aliado de Zapatero, es el socio indispensable de Sánchez, pieza clave en el proyecto guerracivilista del PSOE de negar la alternancia democrática, apoyándose en el terrorismo vasco y el separatismo catalán, que desde 2017 es el golpismo irredento rescatado por Sánchez, Pumpido mediante, igual que Zapatero, con ese mismo escudero, rescató a la ETA.

La diferencia de la presidencia de Zapatero con la de Sánchez es que la misma policía corrupta que puso las pruebas falsas de los trenes del 11M con la ciega complicidad del PP, se encarga ahora de mil irregularidades delictivas, no por casualidad a la sombra aparentemente legal, en realidad descaradamente prevaricadora, de Baltasar Garzón y su actual señora, Dolores Delgado, musa de las conversaciones de la marisquería Rianxo, en las que hemos visto reírse de la Ley y del Código Penal a las dos cloacas, policial y judicial, de dos gobiernos, o uno, con dos presidentes sucesivos. En la primera época, mandaban el juez prevaricador y su pareja, que en la segunda fue nombrada ministra de Justicia y fiscal general del Estado. Los policías que se reían en la Rianxo eran Villarejo, el Gordo y el JAG de Rubalcaba. Villarejo, amigo de Sabiniano, yerno y tesorero de Sánchez, es con Segundo Martínez y Pardo Piqueras, el hilo de continuidad con el JAG de Sánchez, el Dao embraguetao y pregonao, el de la pistola amartillada y el cargo como argumento sexual. Un tío que garantizaba los abusos de una plantilla de 70.000 hombres, mujeres y viceversa, bajo la ley del silencio.

Delincuentes políticos, narcotraficantes comunes

Si el DAO de Sánchez, herramienta de Zapatero y Bono a través de Segundo Martínez y Pardo Piqueras -produce rubor ver ahora en YouTube o cualquier otra plataforma de imágenes la fervorosa defensa de la prórroga de la edad de jubilación del DAO por el policía amigo del millonario Bono- podía violar, acosar y presumir del cargo en sus raptos sexuales, protegido como estaba por sus padrinos políticos, no es de extrañar que la UDEF sea señalada en los medios solventes como el escudo protector de Zapatero en el escándalo del rescate por Sánchez del "Plus Ultra", que pagó a Zetapé y sus góticas medio millón de euros mediante una empresa que se creó con el rescate y que empezaba en los falsos informes y terminaba en la pasta real. Modelo, muy probablemente, del rescate de Air Europa o Begoña Airlines.

Y cuando un funcionario o cargo público se acostumbra a delinquir al servicio del poder político, es cuestión de tiempo que lo haga en propio beneficio. El ministerio del Interior, y muy en particular la policía, ha sido terreno cenagoso durante décadas, en los siete años de Zapatero y los siete que lleva ya Sánchez, donde cualquier delito ha sido perpetrado y ocultado, ¿Puede sorprendernos que al jefe de la UDEF, Oscar Sánchez Gil, alias "El Anodino", le encontraran veinte millones de euros emparedados en su casa, fruto de su dedicación al tráfico de drogas, que se supone debía perseguir? ¿Cómo no iba a robar "El Anodino" si oía decir que el DAO era violador?

Sólo ascienden los chantajeables

En todos estos años, la promoción en los altos cargos de seguridad no se ha producido a pesar de antecedentes delictivos o vicios chantajeables, sino precisamente por tenerlos y poder forzarles a cometer cualquier delito. Y esa red de socorros y chantajes mutuos es, muy posiblemente, lo único que diferencia las cloacas de Sánchez de las de Zapatero. Las de hoy están en la vía abierta ayer. Y si el poder en tiempos de Zapatero se basó en la monstruosa manipulación policial y judicial de la masacre del 11M, el de Sánchez, entre la masacre del Covid19 y la catástrofe de Adamuz, tiene los mismos personajes, idénticas costumbres delictivas y el mismo propósito: alzar, sobre las ruinas del régimen del 78, el policial y criminal del 11M.

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