Colabora
Emilio Montilla

Los juguetes políticos rotos

Álvise Pérez y Álvaro Lario son artefactos averiados del partidismo patrio: una gran materia prima con un pésimo manual de instrucciones..

El líder de Se Acabó La Fiesta (SALF) y eurodiputado, Luis 'Alvise' Pérez, a la salida del Supremo. | Jesús Hellín / Europa Press

Cuando éramos muy jóvenes, tuve la oportunidad de tratar personalmente a Alvise Pérez –líder de SALF- y a Álvaro Lario –célebre por publicarse que Bono pidió a Koldo colocarlo en Ineco–. Todos estábamos en UPyD y compartíamos un proyecto común para regenerar la democracia en España desde dentro de las instituciones.

Ambos coincidían en que eran personas extremadamente inteligentes, con la cabeza muy bien amueblada y que venían sinceramente a aportar su grano de arena para mejorar la sociedad. En concreto, en el caso de Alvise –o Luis, como yo lo conocía– creo que no he tenido el placer de tratar a un tipo más cortés, caballero y elegante.

No obstante, esta enorme valía personal ha quedado sepultada bajo la montaña de malas decisiones que ambos han tomado. Si tuviera que resumirlo en una frase, diría que Alvise ha sido devorado por su propio personaje y que Álvaro ha elegido el camino fácil vendiendo su alma al diablo.

Alvise empezó publicando vídeos en Facebook donde analizaba la política nacional. Como siempre ha tenido una enorme capacidad de oratoria –que yo mismo pude comprobar, pues fui juez en un debate en el que participó y lo di por ganador– poco a poco fue teniendo más interacciones y adeptos. Sin embargo, contemplé de primera mano su descenso a los infiernos: como se iba dando cuenta de que cuanto más radicalizaba el mensaje más impacto tenía, sus speechs eran cada vez más de trazo grueso, con un mayor apego a la demagogia y con una cada vez más intensa apelación emocional.

Recuerdo que cuando veía estas cosas le iba mandando algún mensaje, pero llegó un punto en que él optó por dejar de contestarme y yo opté por dejarlo por imposible, sin imaginar nunca que llegaría a presenciar el circo que he contemplado con su partido, las presuntas donaciones ilícitas y sus supuestos sorteos de sueldo.

En el caso de Álvaro, recuerdo que el partido vivió una guerra civil con Irene Lozano y Toni Cantó postulándose contra Rosa Díez y Andrés Herzog. Yo aposté por estos últimos por una cuestión de coherencia ideológica y hoy en día tengo un buen puesto en la empresa privada que nadie me ha regalado y, en cambio, él apostó por los primeros y pasó de poner copas en un bar a ser asistente parlamentario del PSOE en el Congreso.

La vida son decisiones y cada uno va definiendo su camino, pero cuando optas por lo fácil de manera reiterada y te sirves de relaciones personales y cambalaches para ascender profesionalmente, te expones a que el día menos pensado tu nombre sea arrastrado en los medios porque un político pide que te enchufen en una empresa pública. Aun así, creo que hay ciertos límites que se están traspasando a la hora de contar su intimidad y también me gustaría ver a quienes hoy son tan crueles si se les presentara la misma oportunidad.

Resulta llamativo que dos personas en las que ya dentro del mismo partido se inferían sensibilidades políticas distintas hayan acabado ocupando extremos opuestos del tablero ideológico y, sin embargo, coincidan en lo esencial: hoy hacen lo que en un principio jamás habrían aceptado perpetrar, y todo por dinero o poder.

Al final, el problema no es que dos individuos brillantes hayan errado el camino tomando decisiones discutibles, sino que vivimos en un sistema en el que se incentiva que tus elecciones sean éticamente cuestionables porque si te mantienes firme en unos principios es enormemente difícil que asciendas en entornos políticos.

Si algo demuestra esta historia es que el talento sin límites morales acaba siendo funcional al mismo sistema que decía combatir y que no basta con tener buenas intenciones, sino que hay que saber resistir cuando llegan los tiempos difíciles. Porque uno no es lo que dice defender, sino lo que decide no vender.

Temas

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario