
Zapatero tiene tirón en el Senado. El expresidente se encontró este lunes con un balneario en la sala Clara Campoamor, donde se reúne la comisión de investigación de la Operación Delorme –en cristiano, el caso Koldo–. Sus devotas señorías, excepciones al margen –la más destacada, como es habitual, María Caballero, de UPN–, le alabaron, le preguntaron lo que quiso, le defendieron a él y a su familia y, a la vez, se ciscaron en el novio y en el hermano de Ayuso, en el rey Juan Carlos y en Aznar, ante el permisivo arbitraje del pepero Eloy Suárez, presidente del guirigay, quien, cuando quiso poner orden, se topó con los senadores despendolados, refiriéndose al procès, a la Inquisición o a la lista Epstein.
Sonreía Zapatero beatífico e inquietante, entre san Gabriel de la Dolorosa y Jack Nicholson, entre el Maharishi Manesh Yogi y Palpatine, para sus muyahidines y sus aliados, mientras cargaba contra la "polarización tan terrible" –habló el burro de orejas–, reivindicaba el diálogo "como esencia de la democracia" y presumía, orgulloso, de "contribuir con la mitad de lo que ingresa a las arcas públicas, a la sanidad pública". Qué talante el suyo, oh, para con los infieles. Qué blasfemia, qué "absoluta vergüenza" (Carla Antonelli) el haberle convocado. No hay más dios que ZP, y todos los portavoces de los grupos políticos, con la excepción de los del PP, Vox y UPN, sus profetas.
El gurú que nos enseñó que la Tierra pertenece al viento juró y perjuró que no tuvo "relación con Plus Ultra de ningún tipo" y que tampoco conoce al presidente de la aerolínea, Julio Martínez Sola. Sí que reconoció su cercanía con Julio Martínez Martínez, investigado por la Fiscalía Anticorrupción, quien le propuso "ser consultor": "Yo acepté, pero le pedí que también se incluyera a mis hijas". Posteriormente, intentando disipar cualquier acusación de nepotismo, subrayó que estas "no han tenido nunca un contrato con una administración pública". "Esa es mi influencia", añadió desbordando humildad de cartón piedra. Y talante, claro. Talante, siempre.
Zapatero discurría como el guerrero del poema de Manolo Chinato, "sin miedo a leyes ni a nostalgias", y, como una cosa es la modestia, pero una muy distinta el menosprecio, sacó pecho de sus labores de consultoría. "¿Ha cobrado 500.000 euros de Análisis Relevante?", le preguntaba Caballero. "70.000 brutos al año", precisaba el expresidente, "es lo que percibía por mi trabajo". "Es un precio de mercado", añadía, "incluso para lo que es mi experiencia". Acto seguido, alardeaba de su tournée por Yale, Harvard, Oxford o el Parlamento Europeo. Llega a nacer en el siglo IV a.C., y Filipo de Macedonia le contrata antes que a Aristóteles para educar a Alejandro Magno.
"Mi relación fundamental", continuaba Zapatero, "es con Delcy y Jorge Rodríguez". Con la primera hablaba "casi todas las semanas". Dijo que no influyó en el rescate de ninguna aerolínea, pero que sí participó "en la liberación de centenares de presos". Tampoco le chivó a su amigo Julio que sería detenido: "Es totalmente falso. Corrimos ese día, como todos los días. Tengo aquí el registro de mi carrera. De nueve a diez. Ocho kilómetros exactos. A un ritmo de 5,59. Y puedo acreditarlo". A la senadora de Vox, Paloma Gómez, le dijo que facilitó una reunión con el presidente de Globalia, Javier Hidalgo, y el ídolo de la izquierda neoyorquina, Nicolás Maduro. Gómez le preguntó por sus viajes a República Dominicana y si es "comisionista de una dictadura"; el pepero Suárez la atajó con su estribillo matutino: "Esto no es objeto de la comisión". Carla Antonelli fue Sarah Santaolalla. El puigdemontonero Pujol le comparó con Puigdemont. "¿Franco era un dictador?", le preguntó el senador de Junts. "Sanguinario", respondió Zapatero. "¿Maduro era un dictador?", continuó el nacionalista catalán. Y Zapatero: "El régimen iraní…". El pepero Suárez le dio la palabra a uno de EH Bildu, que tanto monta. Joan Josep Queralt, de ERC: "Usted ha ayudado a Cataluña y eso es muy importante y merece nuestro respeto". El que preguntó del PP fue Maíllo, ¿lo recuerdan? "Sé lo que buscan y yo ganaré", concluyó el Maharishi socialista. Este lunes lo hizo de calle.
