
Nunca es buen momento para echar de malas maneras a un dirigente territorial y provocar una crisis en una franquicia que, además, es la más exitosa de España a tenor de los resultados de las últimas elecciones. A un año de la campaña electoral de las autonómicas, la operación para echar a José Ángel Antelo de la presidencia de Vox en Murcia parece planeada por alguien que quiere poco al partido de Santiago Abascal.
Los que mandan en Vox deben creer que hay margen suficiente para que el futuro cabeza de las listas electorales se dé a conocer entre los votantes, sobre todo si es alguna cara visible de Vox, pero construir un liderazgo y encarnar con éxito un proyecto político que seduzca al electorado requiere más tiempo del que va a disponer el sustituto de José Ángel Antelo, cuyo nombre nadie conoce aún.
La salida a empujones de José Ángel Antelo y la guerra de filtraciones desatada a continuación deja en bastante mal lugar a unos y otros, pero la responsabilidad mayor es del partido a nivel nacional, que no ha sido capaz de explicar de manera convincente por qué era tan necesario descabezar a Vox en Murcia, justamente el territorio donde los auspicios de cara a mayo de 2023 eran más favorables. Debe haber motivos de peso para ello, pero si no se explican a los votantes —los militantes de todos los partidos saben que están ahí para guardarse su opinión, en caso de que la tengan—, la imagen que se proyecta es, desde luego, lamentable.
En Murcia hay un precedente de este tipo de jugadas ordenadas desde la dirección nacional para cambiar al líder territorial —lideresa, en aquel caso—. Se trata de Ciudadanos, a cuyos diputados se obligó a presentar en 2021 una moción de censura que dejaba al margen a la portavoz del partido en Murcia y, a la sazón, vicepresidenta del Gobierno, para poner a otra persona más del gusto del aparato. No hace falta recordar en qué quedó aquello y el bochorno nacional que se produjo cuando la moción fracasó por todo lo alto y medio grupo parlamentario naranja se pasó inmediatamente al Partido Popular. Pero nadie escarmienta en cabeza ajena y la política es el ejemplo perfecto de ello.
En Murcia se da una curiosa circunstancia, puesto que Fernando López Miras solo necesita dos votos más para tener mayoría absoluta en el parlamento regional y poder gobernar con comodidad lo que resta de legislatura. De momento, José Ángel Antelo está sin partido y ubicado en el grupo mixto junto a los dos podemitas que los votantes murcianos mantenemos desde hace años en ese lugar porque nos gustan sus performances y sus alaridos cuando las cosas les salen mal, es decir, siempre.
Nadie sabe si el ya expresidente de Vox en Murcia dará su apoyo al Partido Popular en temas clave, pero lo cierto es que ya no está sujeto a ninguna disciplina partidista. Con otro diputado de Vox que siga el mismo camino, Fernando López Miras volvería a repetir la jugada con Ciudadanos en 2021 para salir fortalecido de una guerra en la que ni él ni su partido han tenido nada que ver.
Vox obtuvo 9 diputados en las elecciones de 2023. En poco más de un año veremos quién tiene razón.
