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Por qué le hacemos la campaña a Claudia Sheinbaum

La pregunta es qué cartas tiene Claudia Sheinbaum para que el Gobierno se haya plegado y haya plegado al monarca.

La pregunta es qué cartas tiene Claudia Sheinbaum para que el Gobierno se haya plegado y haya plegado al monarca.
Cordon Press

Las palabras del Rey sobre lo de hace más de 500 años han sido interpretadas de una u otra manera, excusadas, matizadas, aplaudidas y criticadas por insuficientes o por lo contrario. Toma ya, con los cinco siglos y pico. Aquí estamos hablando de la Conquista, que vale, aunque yo personalmente prefiero hablar de la Reconquista. O de la romanización, que poco se repara en la que montó aquí el Imperio. Las excursiones políticas al pasado son de lo más corriente en España desde que los socialistas vieron que propagar falsos recuerdos de la Guerra Civil y la dictadura franquista les podía resultar rentable, así que por qué no ampliarlas a otros mundos y a otros tiempos. Con el oxímoron "memoria histórica" se anticiparon a los viajes por el túnel del tiempo que luego hicieron otros para condenar su propio pasado, derribar estatuas que ya nadie sabía de quiénes eran y "descolonizar museos", cuando lo coherente con la supuesta idea era desmontarlos pieza a pieza.

El asunto es que el pasado deja de ser el territorio de los historiadores, a los que se expulsa a pedradas, y empieza a ser colonizado por una política que intenta exprimir un jugo gástrico de la pesada digestión de unos cuantos tópicos modelados por el maniqueísmo de víctimas y verdugos, buenos y malos. Esta ruta del bacalao ya la hemos hecho mil veces. Pero nada de esto explica por qué le hacemos la campaña a Claudia Sheinbaum. Por qué colaboramos con su agenda política, obviamente interna. Cuál es nuestro interés en darle un triunfo. Qué se nos pierde, qué ganamos. Cuáles son los intereses españoles en juego para que debamos ceder a la exigencia de unos Gobiernos mexicanos que cultivan el resentimiento contra España en su interés propio y turbio.

Los que aplauden que Felipe VI se abochornara en beneficio de Sheinbaum, aparte del Gobierno, que fue el inductor, nos vienen con que somos países hermanos y con las embellecidas historias del exilio, pero el sentimentalismo no explica las relaciones internacionales. Y aunque la condena del pasado de España, como la condena de España en cualquier tiempo y lugar, son una constante del progresismo español, que los partidos de la izquierda actual han recuperado a su manera indocta, esa retórica para crédulos no mueve los hilos. Por eso la pregunta es qué cartas tiene Sheinbaum para que el Gobierno se haya plegado y haya plegado al monarca. Porque no habremos representado esta farsa para que Sheinbaum invite al Rey al Mundial de Fútbol, presuma de humillarlo en sus Mañaneras o venga a la Cumbre Iberoamericana en noviembre.

Esa es la cuestión que tienen que explicar el Gobierno y su ministro de Exteriores, un José Manuel Albares que está sacando a España del entorno de alianzas en el que se integró, con esfuerzo y trabajo, durante las primeras décadas de la democracia, para introducirnos en un circuito donde el que no es un Estado fallido es un narcoestado y el que no es dictadura comunista es islamismo dictatorial. Tampoco va a estrechar España los lazos con Hispanoamérica con esta cesión a Sheinbaum. Ya no florecen los indigenismos antiespañoles con los que se hermanó el PSOE de Zapatero. Hemos perdido la presencia y la influencia que tuvimos y no la vamos a recuperar con bobadas progres de petimetre.

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