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José García Domínguez

El polvorín de la vivienda

La única salida será tender nuevas líneas de trenes de cercanías para alojar a la gente muy lejos de Madrid y Barcelona.

EFE

Informa la prensa con escándalo rutinario que los precios inmobiliarios han trepado un 14% adicional, ello en el breve intervalo de los últimos doce meses. Yo acabo de llegar hace unas horas a Barcelona, que es una de las principales espoletas de la bomba habitacional que anda a punto de estallar en España, y en el poco tiempo que llevo en la ciudad, he vuelto a constatar que se ha normalizado ver gente durmiendo en las calles, estampa costumbrista que ahora forma parte de su paisaje habitual. Los economistas, que constituyen un gremio muy dado a proclamar simplezas de Perogrullo con gran énfasis retórico, no paran de sentenciar en la tele que la solución del problema es muy fácil, que todo pasa por reunir mucho cemento y construir más edificios.

Cuando María Antonieta, poco antes de que le cortaran la cabeza, aconsejó a los parisinos famélicos aquello tan célebre de que comieran croissants, no había aún economistas. Pero si los hubiese habido, seguro que hubieran recomendado instalar más hornos dedicados a la bollería fina para resolver el problema del hambre entre los miembros del Tercer Estado. Algunos dicen, y yo soy el primero, que la inmigración masiva constituye una de las principales causas de eso que va camino de convertirse en una tragedia generacional, el no poder disponer de cuatro míseras paredes y un techo donde caerse muerto.

Pero no es la única causa. Repárese, si no, en genuinos desiertos demográficos como Hungría, Bulgaria o las Repúblicas Bálticas, esos países vacíos de gente donde los precios de las viviendas… han subido mucho más que en España. Un ejemplo: Hungría ha perdido el 8% de su población desde el cambio de siglo. Bien, pues en catorce años, de 2010 a 2024, los precios de los inmuebles han subido allí un 231%. Sí, un 231%. Y en los demás, igual. Porque la inmigración no lo explica todo ¿A dónde llegar con el razonamiento?: a que la única salida será tender nuevas líneas de trenes de cercanías para alojar a la gente muy lejos de Madrid y Barcelona. No hay otra.

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