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El gran teatro de mundo

Nuestro destino está siendo decidido por un solo hombre, sin que la democracia sirva para nada.

Nuestro destino está siendo decidido por un solo hombre, sin que la democracia sirva para nada.
Europa Press

Puede verse así, naturalmente. Con medios más escasos ya lo vio así el gran Calderón, siempre tan desdeñado. Que la vida y la realidad humana pueden interpretarse como un teatro en el que cada cual representa su papel, no era nueva, pero adquirió envergadura trascendental desde entonces. ¿Qué podría ser sino comedia, demasiadas veces tragedia, ese trajín de modos y relaciones de producción, luchas de clases y partidos profesionales para la izquierda? Peor, porque en esa obra no hay conciencia, salvo de la clase y a saber qué era eso.

Ahora que los astronautas de la Artemis II se alejan de la Tierra puede verse el planeta en su conjunto como un escenario global. Ante esa visión de nuestra grandeza y nuestra nimiedad y cuando a la Semana Santa le llega la Resurrección, en Sevilla o en Zamora, en Guatemala, en Popayán o Ayacucho – hispanoterapia merecida - , uno siente a su corazón y sueña con la esperanza. ¿Es que será malo delirar con una humanidad reconciliada y con su paz perpetua?

Nos dura poco la embriaguez del incienso. Al poco sale Trump in God we Trump -, y nos despierta del sueño buenista con sus cales y arenas. Tras extraer a Maduro, ilusionar a los demócratas cubanos, atacar a los tiránicos ayatolás y dar un papirotazo al desorden mundial que pone en peligro la supervivencia occidental en tanto que tal, nos distrae con la Luna mientras dudamos si va a ser capaz de arreglar las cosas de la Tierra. Al menos ha rescatado a sus pilotos derribados mientras la OTAN se va al garete, o eso parece.

Hoy todo el mundo tiene opinión – fundada o no, ya es otra cosa - , sobre todo, desde las intenciones últimas de Trump al beso de Aitana Sánchez Gijón y Maxi Iglesias. Es el entretenimiento del público durante la representación. Pero cada vez resulta más atractivo considerar que lo que ocurre continuamente en las tablas debe ser más objeto de atención y contemplación que de perpetuos juicos basados en indicios y prejuicios. Hoy todos somos doctores de todas las Iglesias, pero…

Fíjense cómo ha pasado a segundo plano la guerra de Ucrania, sólo de actualidad por sus drones sin repararse en que dura ya cinco años y que toda la Rusia de Putin ha sido incapaz de doblegar a Kiev. Eso sí que está claro. O escuchen el estruendoso silencio de China sobre Oriente Medio, o sobre los narcogobiernos de América del Sur. Que haya quien se atreva a apreciar qué hay de sentido y qué de sinsentido en todo esto, es de manicomio.

Por cierto, ¿en qué bando estamos o quiénes vamos a ganar? Lo de España en el teatro del mundo es de nota. Nuestro destino está siendo decidido por un solo hombre, sin que la democracia sirva para nada. Sahara, Irán, Venezuela, Cuba, China, Rusia…Todo lo ha decidido Pedro Sánchez por su cuenta pero poniendo en riesgo a toda a Nación. Y ni un apuntador le recuerda que en una democracia estas cosas no deberían tener lugar. Miren, algo común para la oposición: cambiar lo que haya que cambiar para que algo así jamás vuelva a ocurrir.

En nuestro pequeño barrio, el teatro no para, incluso con representaciones múltiples. Vean si no lo de los juicios por corrupción pendientes. Por eso del bipartidismo añorado por muchos, el programa de mano anuncia dos obras. Una, a que afecta a la banda de Sánchez, con Ábalos, Koldo, Jessica y el renegado Aldama en el estrado, primera escena de una larga temporada de espectáculos, desde el esperpento de Begoña al vodevil del hermano músico.

En el local de enfrente, Luis Bárcenas, el que fuera tesorero del PP, ajustará cuentas con los sicarios de su partido compinchados con policías que intentaron impedir que información escandalosa manera de sus dispositivos electrónicos y llegara al gran público. Operación a martillazos, fino exponente de la cultura digital. Es el momento de la dulce venganza para él y una oportunidad para un PSOE medio descalabrado.

Si seguimos con el zoom llegamos a una Andalucía preelectoral donde todos los locutores oficiales dan por vencedor al PP heredero del régimen y por liquidado al PSOE de la Marichús Montero, que tiene miles de durmientes colocados (y mantenidos por Moreno Bonilla) en todas las partes nobles de la Junta de Andalucía. Ella no está muy fina – lo de su sacrificio de mujer superpoderosa o saltarse la cola en actos cofrades, por ejemplo-, pero el partido tiene que continuar.

Luego está lo de Vox. Que está retrocediendo, que se estanca. La megafonía lo repite machaconamente para que cale. Pero la realidad es que las encuestas que se conocen, salvo la de Gad 3, y el ambiente que se palpa es que el mensaje de defensa de la Nación y de basta ya a lo woke y a lo antiespañol, ha avanzado mucho, si tanto o si tan poco es cosa de voceros o de asueldados y sobrecogedores.

Y luego el cántico final: la extrema izquierda andaluza se ha unido. Se aduce que Podemos se ha unido a IU y a la marca de Sumar. No se dice que tras dos hundimientos en Aragón y Castilla y León, Podemos está en la UCI y quiere sobrevivir. Pero es que hay otra extrema izquierda de la que nadie habla y de la que la oficial no quiere hablar. Se trata de Adelante Andalucía, nacionalista, gutural, anómala, la ex de Kichi y Teresa Rodríguez, que no se ha unido a nadie y que no se hunde. O sea.

En fin. Como dice La Discreción, uno de los personajes de la obra de Calderón, el más sacramental: "En efecto, en el teatro/sola me he quedado yo". Y lo que es peor, aturdidos todavía por tanto incienso y sin saber cuál es nuestro papel.

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