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Emilio Campmany

En el puente de las Cadenas

No sé si a los Ariza y a Kiko Méndez-Monasterio les interesará continuar 'asesorando' a Vox cuando este no tenga con qué pagar sus valiosos servicios.

Victor Orban, Santiago Abascal y Marine Le Pen. | Cordon Press

El próximo domingo, 12 de abril, se celebran en Hungría unas elecciones muy importantes, para Europa y para España. Hay una probabilidad razonable de que Viktor Orbán las pierda. Si sucediera tal cosa, las repercusiones serían enormes. Para empezar, habría sido derrotado el candidato que, paradójicamente, tiene a la vez el respaldo de Trump y de Putin. Los dos quieren, aparentemente por distintas razones, acabar con la Unión Europea. Y el caballo de Troya con el que cuentan es Orbán. De hecho, recientemente se ha descubierto que el Gobierno húngaro traslada al Kremlin todos los detalles de lo que se discute en Bruselas a puerta cerrada. Con el nacionalista húngaro, desaparecerían la mayoría de los obstáculos que impiden a la UE ayudar a Ucrania a defenderse de los rusos. Eso ya es motivo suficiente para que Putin, y también Trump, no deseen su defenestración. Cuánto estén dispuestos a hacer para impedirla es harina de otro costal.

Además, si Orbán dejara de ser primer ministro, el Grupo parlamentario que en Estrasburgo agrupa a los partidos de extrema derecha financiados por Putin quedaría sin dirección aparente, colocando a todos sus integrantes sin comunicación directa con quien los financia y, por lo tanto, sin saber qué hacer o qué decir según se desarrollen los acontecimientos. Eso afecta, en primer lugar, al Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen, que tiene que enfrentarse a unas elecciones presidenciales en 2027 y a las que probablemente no se podrá presentar la líder francesa si se confirma su condena de inhabilitación. Cortada la financiación rusa y obligada a presentarse por poderes, será muy difícil que Marine pueda vencer. La cuestión entonces será quién sucederá a Macron entre los muchos mediocres que aspiran al cargo. Es una cuestión más importante de lo que parece porque Francia, por ser potencia nuclear y tener derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, está llamada a liderar la política de defensa de la Unión Europea. Una dirección que podría haber compartido con Reino Unido de no haberse este autoexcluido de la Unión gracias, entre otras cosas, a las injerencias rusas en el referéndum del Brexit.

Pero no sólo Reagrupamiento Nacional quedaría corto de fondos. Le pasaría lo mismo a Vox, que depende de los rublos rusos, llegados a través de Hungría, más que su homólogo francés. Algo que además pillaría al partido en plena trifulca interna por el control de la organización. No sé si a los Ariza y a Kiko Méndez-Monasterio les interesará continuar 'asesorando' a Vox cuando este no tenga con qué pagar sus valiosos servicios.

Pero claro, todo esto ocurrirá sólo si Orbán pierde las elecciones, algo que no sólo depende de la voluntad de los húngaros, sino también de la capacidad de su partido, el Fidesz, de trampear las elecciones si es cierto, como aventuran las encuestas, que de otro modo las perdería. Con aliados tan poderosos como Putin y Trump, nunca se sabe. De modo que habrá que estar atento a las pantallas porque es mucho lo que nos jugamos todos, especialmente los españoles, pero no sólo, en Hungría el 12 de abril.

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