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Agapito Maestre

Agenda política 2021

He hallado a un hombre en la calle repitiendo: “¿Por qué, Dios mío, me fui tan tarde de España y he regresado tan pronto?”.

Agapito Maestre
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He hallado a un hombre en la calle repitiendo: “¿Por qué, Dios mío, me fui tan tarde de España y he regresado tan pronto?”. Parece que nadie está a gusto en España. Todo el mundo quiere largarse. El Gobierno social-comunista ha montado un infierno en solo un año. Esto parece la tierra de Caín. La crisis sanitaria de la covid-19 y la gran nevada han vuelto a poner al descubierto a toda la casta política. Son todos unos malvados. España atraviesa uno de los períodos más desgraciados de su historia. Hallamos pocas cosas donde encontrar consuelo de esta ruina, entre otras razones porque la casta política en el poder destruye hasta las ruinas. No quieren que nos cobijemos en ellas. Han arrasado con todo. Nos han expulsado a la intemperie. No nos dejan vivir en la decadencia.

El Gobierno de Sánchez-Iglesias conseguirá pronto que todos se arrastren por sus poderes. Quieren que empecemos de cero como los simios. Quieren para nosotros un nuevo comienzo, un nuevo amanecer, en fin, empezar todos los días con la nueva vileza que ellos nos impongan. Tenemos que vivir agitados, alterados, en guerra con todos y contra nosotros mismos. En esta situación catastrófica, sus terribles armas tienen efectos mortíferos. La agitación, la propaganda y la represión, programa principal del Gobierno contra los españoles, están teniendo éxito. No es nueva la cosa. Quizá la novedad resida en el modo de llevarla a cabo. El Gobierno sigue la tradición socialista de González de los años ochenta, y éste continuaba, sobre todo en términos de propaganda cultural, la social-comunista de la guerra civil.

Ya sé, ya sé que no eran tan duras y descarnadas las políticas de los Gobiernos socialistas de González comparadas con las actuales. Sin embargo, el otro día vi un programa de TVE del año 1987 y, de repente, hallé el origen del mal actual. Se trataba de una tertulia de escritores sobre el Congreso de Intelectuales Antifascistas de 1937. Todos ellos estaban participando en los fastos organizados por el Gobierno de Gonzalez para celebrar (sic) cincuenta años después tal acontecimiento. Se trataba de un acto de propaganda del Gobierno de González a favor de los socialistas. Recuerdo con tristeza aquellas celebraciones, entre otras razones porque el Congreso de 1987, lejos de plantear una crítica de la cultura al servicio del comunismo, fue una legitimación de la barbarie comunista, o mejor dicho, de la utilización criminal de la cultura que hacían los soviéticos.

Por fortuna, en ese programa de TVE hubo voces críticas, por ejemplo, la intervención de Octavio Paz sobresalía por encima del resto de los participantes. Era el único que había asistido a las jornadas organizadas por los comunistas durante la guerra. También el sentido crítico expresado por Paz sobre las jornadas de 1937 era muy superior al de sus acompañantes, seguramente porque toda su vida intelectual fue una autocrítica a su participación, cuando apenas tenía veinte años, en ese Congreso. La primera esposa de Paz, Elena Garro, en mi opinión la más grande escritora de México del siglo veinte, nos ha dado una de las mejores y, seguramente, más realista imagen de la España de esa época tomando como pretexto el Congreso de Intelectuales Antifascistas de 1937. Obra grandiosa es Memorias de España 1937, de Elena Garro, para conocer el pasado de los españoles y también su presente. Esto, repito, parece la tierra de Caín.

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