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Amando de Miguel

La nueva retórica gubernamental

Del Instituto de la Mujer es manifiesto el recuerdo de la Sección Femenina de Falange (“la Sefe”).

Amando de Miguel
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En su día me entretuve en analizar con algún detenimiento la nimiedad retórica del franquismo, lo que valió muchos plácemes y algunos disgustos. Lo fundamental era la vacuidad y la falta de sentido de muchas expresiones de la jerigonza del nacionalsindicalismo. Lo recuerdo ahora porque me someto a otra retórica oficial, la del nuevo Gobierno socialista-comunista-separatista, que tanto me recuerda al franquismo; con perdón. Por ejemplo, sonaba a fatuo la constante alusión geométrica del franquismo sobre lo "vertical". El mismo efecto me produce ahora la reiteración sobre lo "transversal". Ambos regímenes coinciden en enaltecer la "justicia social", pero se ignora qué pueda ser tal cosa.

Una de las innovaciones ideológicas del nuevo Gobierno es el Ministerio de Igualdad, una especie de gineceo político, dirigido por la esposa del dirigente más caracterizado del nuevo orden. La idea es que sea un reducto administrativo solo para mujeres. Es manifiesto el recuerdo de la Sección Femenina de Falange ("la Sefe"). Entonces sí que tenía mérito, pues las mujeres estaban recluidas en el círculo doméstico.

Luego está ese invento de la Mesa de Diálogo, como una alternativa a lo que debería tratarse públicamente en las Cortes. Como soy un mal pensado, el nuevo tinglado me recuerda el Consejo Nacional del Movimiento de la época de Franco. Por cierto, José María Pemán decía que el Consejo Nacional del Movimiento solo se reunía para orír lo que tenía que decir el "Aconsejado".

No ignoro que la gran diferencia específica entre el Gobierno actual y los de Franco es que ahora hay partidos políticos legales. En su lugar se hablaba de "asociaciones". Pero observo que los mandamases, sobre todo los de Unidas Podemos, en lugar de "partidos" se refieren más bien a "formaciones", quizá porque sea esta una voz femenina. Hace unos días el presidente Sánchez habló enfáticamente en el Congreso de los Diputados de "las dos formaciones políticas, PSOE y Esquerra".

Bien, algunas comparaciones son odiosas. Me quedo solo con la inanidad de la verborrea que emiten las nuevas ministras, que parecen siempre enfadadas. Su gran contribución lexicográfica ha sido el "femenino genérico". No basta con decir "todos y todas"; se quedan solo con el "todas". No cabe sinsorgada mayor.

La vicepresidenta primera, revestida de suma sacerdotisa, se aproxima a la ideología quiliástica al asegurar que su Gobierno se propone hacer una política "para las próximas cinco décadas". Por el mismo precio podría haberse referido a los próximos cinco siglos o milenios.

La ministra de Educación nos regala este pensamiento: "el conocimiento es la piedra filosofal", es decir, un mito, una falsedad. ¡Vaya ánimo para los escolantes que de ella dependen!

La ministra de la Transformación Digital se extasía con "el crecimiento sostenible y más inclusivo", ¿Más todavía? Además, promete que no va a subir los impuestos, "solo hacer un sistema fiscal más solidario". Que me lo creo.

La ministra de Transición Ecológica nos habla de la misteriosa "agenda ecológica" y de la "geopolítica" que de ella se deriva.

Otra jerifalta asegura que "Cataluña es un lugar seguro de coronavirus". Curiosa mezcla de nesciencia y de triunfalismo nacionalista. Al menos podría haber dicho "virus corona".

A todo esto, ¿qué dice el doctor Sánchez? Pues nada entre dos platos: dejar que se retraten sus jerifaltas y portavozas. Aunque feminizándola, su melancolía es como la de Franco o la de los macacos: ver, oír y callar.

Por cierto, no sé si estaré cayendo en el delito de apología o exaltación del nacionalsindicalismo al paragonarlo con la conjunción socialista-comunista-separatista-feminista que nos gobierna. La verdadera diferencia entre los dos regímenes es que los del franquismo eran más cultos. También es curioso que, puestos a prohibir, los que ahora mandan no vean delito en la apología del castrismo, el estalinismo o de la Eta. ¿No será una apología de la satrapía venezolana los tropecientos viajes que ha hecho Zapatero a Caracas?

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