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Antonio Escohotado

Sentido crítico

Prestos a realimentar focos de amarillismo, los medios no vacilan en publicar indiscreciones personales capaces de hundir carreras.

Antonio Escohotado
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Prestos a realimentar focos de amarillismo, los medios no vacilan en publicar indiscreciones personales capaces de hundir carreras.
Vinicius en un partido con el Real Madrid rodeado de sus compañeros. | Cordon Press

Zidane oscila entre una política de cotolengo –según la cual todos hacemos todo lo bueno, nadie es responsable de torpeza, baja forma, desidia o medrosidad- y una política de rendimiento, aunque los actores en cuestión sean individuos acolchados por millones de euros, donde no parece buena fe interpolar folletines a lo Dickens y Hugo, como si sentar al lerdo en el banquillo equivaliese a desahuciar indigentes, o traumatizar la propia estima de niños pequeños con discriminaciones.

Prestos realimentar focos de amarillismo, los medios no vacilan en publicar indiscreciones personales capaces de hundir carreras y familias; pero son también devotos del credo victimista, y pueden resumir este partido desde perspectivas como las del analista Gustavo López, a cuyo juicio el Real llegaba con varias bajas importantes y estaba bajo presión. No le ha parecido oportuno mencionar que tiró quince veces al muñeco, y metió su gol de rebote. La prensa resulta casi unánime también en no entender los pitos "a pobres futbolistas que nada más pisar el césped lo dan todo", un tópico inevitablemente hipócrita para una competición jugada en exclusiva por pequeños o grandes magnates, que como mínimo le deben al espectador su derecho al pataleo. Tras la apariencia compasiva late una ambición de acallar la conciencia crítica, el don más noble y fértil de nuestra especie.

Entrando más en harina, esta noche Courtois desplegó tres paradas no inverosímiles pero si decisivas, que empiezan a hacerle justicia. Carvajal, Varane y Ramos comenzaron muy mal, para asentarse en un segundo tiempo muy bueno, donde Courtois dejó de ser exigido casi por completo. Casemiro falló más pases de lo habitual, sin perjuicio de ser seguir siendo el valladar soñado por todo equipo, Kroos cubrió mucho campo repartiendo a su manera, que domina todas las distancias, y si le echase un poco más de arrestos quizá se hincharía a marcar, porque llega arriba a menudo. Valverde volvió a ser no solo el pulmón sino el alma, a quien solo le faltan varios goles para ser la gran noticia del año, pues no abunda gente con su capacidad de entrega. Rodrygo sigue prometiendo mucho, por más fallara un par de grandes ocasiones, y al infortunado Benzema le tocó esta noche no parecer el superlativo delantero que es.

Hazard ha pasado a desconfiar mucho de sí mismo, tras rosarios de remates y regates infructuosos, y me pareció verle incluso esconderse, colaborando con el recurso a tocar hacia atrás y en horizontal, cuando le sobraba espacio para desafiar. Sin apocamiento es absurdo también el cañonazo al larguero, por ejemplo; pero ver con qué velocidad entró y quebró un segundo antes basta para vaticinar que triunfará pronto. El hierático Apolo serbio, Jovic, me dio la primera muestra de fibra a lo Valverde disputando en serio un balón en las postrimerías del partido, y a lo mejor se implica mucho más en todas las facetas del juego, o no tendrá sitio.

Vinicius necesita ante todo un psicólogo, que calme su voz interior autodestructiva, y me temo que alinear a Marcelo fue jugar con diez a posta, o mejor dicho porque persiste la política del cotolengo. Repásense sus centros, en particular uno mediado el primer tiempo, que voló desde su banda al medio campo contrario, cuando el jugador blanco más próximo estaba a una veintena de metros. He sido incondicional de Marcelo muchos años; pero mantenerle hoy los dos tiempos me parece temerario, porque antepone el victimismo gremial al sentido crítico. Viva en todo caso el sentido crítico, o reinará alguna propaganda.

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